Fernando Villadangos
Psicólogo Clínico - Sexólogo
AL-GARAIA, Sociedad de Sexología Granada
Con
esta comunicación pretendo dar a conocer lo que
significan los GRUPOS DE HOMBRES, como experiencia innovadora
en el Estado Español.
Llevamos nueve años trabajando (en
Septiembre de 1999) con GRUPOS DE HOMBRES, intentando
cuestionarnos lo que significa "ser hombre" y, por extensión,
qué significa "ser mujer", en nuestro contexto
socio-cultural concreto, para intentar tomar conciencia
de los condicionantes que nos influyen tan fuertemente
y que nos enfrentan en tanto personas.
Cuestionar la "identidad de género"
como algo predeterminado es importante. Posibilitar espacios
donde las personas, hombres o mujeres, podamos tomar conciencia
de ello, como paso previo a una transformacién
de lo cotidiano personal y de las relaciones sociales
y de poder, es algo imprescindible y urgente.
Los GRUPOS DE HOMBRES intentan aportar
su granito de arena a la lucha por conseguirlo. Este es
nuestro deseo, ya que todos y todas tenemos mucho que
ganar con ello.
Grupos de Hombres: una experiencia
liberadora
Mi
mayor sorpresa fue comprobar que, de alguna manera, esa
idea que me estaba dando vueltas en la cabeza desde hacía
varios años, crear un Grupo de Hombres para investigar
juntos desde nuestras realidades y experiencias personales,
era un deseo secretamente compartido por otras muchas
personas, varones como yo, dispuestos a dar el salto de
cuestionarnos a nosotros mismos con sinceridad y valentía.
Ya no está tan claro lo que es "ser
todo un hombre". Y lo festejamos
Hace ya unos años, en Septiembre
de 1990, nos reunimos por primera vez en un local de Bilbao,
ocho hombres con una idea clara: queríamos investigar,
discutir, intercambiar nuestras experiencias, vivencias,
puntos de vista e historias personales que, como hombres,
suponíamos que podían tener muchas cosas
en común. No sabíamos qué sucedería
o cómo se desarrollaría aquel primer grupo,
pues estas experiencias eran casi inexistentes en el Estado
Español, pero nos parecía lo suficientemente
atractivo e interesante como para intentarlo.
La convocatoria partió de la Asociación
Sexológica GARAIA , y fue dirigida a las personas,
varones en este caso, que habían participado en
alguna actividad de la asociación, en Talleres,
charlas, o a otros hombres que sabíamos les podía
interesar.
El planteamiento que propusimos desde el
principio tenía algunas características
importantes:
- INVESTIGAR en lo que significa "ser
hombre", aquí y ahora, en esta sociedad que nos
ha tocado vivir
- CREAR UN ESPACIO PARA COMPARTIR. Reflexionar,
conocer diferentes experiencias, formas de pensar y
de vivir, de sentir, desde una actitud de respeto e
interés por aprender mutuamente
- PARTIR DE LO PERSONAL, hablar y expresar
lo que "yo" (en primera persona) pienso, siento, hago...
para no perdernos en generalizaciones o teorías
- CUESTIONAR los roles sociales. Redefinir
lo que comúnmente se entiende por "lo masculino"
y "lo femenino" y ser conscientes de cómo esto
nos ha influido y nos influye en nuestras vidas
- CUESTIONAR ASIMISMO LAS RELACIONES
DE PODER, intentando que nuestros encuentros, nuestro
tiempo y espacio, fuera un experimento de libertad en
este sentido, desde un planteamiento mínimamente
directivo
- PROPONER, SUGERIR Y CREAR la dinámica
del propio grupo entre todos los participantes
Este era el planteamiento de partida,
bastante genérico y abierto, bastante "poco hecho"
como para permitirnos ser los auténticos protagonistas
de la experiencia. No había prisas, pues tampoco
sabíamos a dónde podríamos llegar,
o lo que iría surgiendo en el camino. De eso se
trataba, de comenzar a caminar como grupo, haciendo el
esfuerzo de interrogarnos y de sincerarnos. El mismo hecho
de participar en el grupo ya era terapeútico. Y
comenzaron las preguntas: "¿Qué hacemos
en un grupo de este tipo, formado sólo por hombres?"
"¿Tiene algún sentido?"...
Las respuestas las hemos ido encontrando
en el proceso que, como en la vida, es lo que realmente
importa.
El planteamiento del grupo como espacio
experimental donde el compartir entre hombres nos pudiera
permitir conocer experiencias diferentes sobre la vivencia
y el aprendizaje de "lo masculino", así como paso
obligado al cuestionamiento de los factores que pudieran
estar impidiendo nuestro desarrollo como personas globales
que somos y no como individuos sometidos a un rol determinado
por el sexo, posibilitó que el mismo hecho de formar
parte del grupo ya significa algo terapeútico-educativo.
De alguna forma, supuso un aprendizaje nuevo en cuanto
a la manera de entendernos como hombres y la relación
entre hombres y, por consiguiente, una nueva manera de
entender las relaciones entre las personas: menos agresiva
y competitiva y un poco más cálida y solidaria.
Por tanto, estar abiertos al proceso de
grupo era importante. Pararnos para darnos cuenta de lo
que va sucediendo, no sólo a un nivel verbal y
manifiesto sino también a un nivel más profundo,
más actitudinal y corporal. Aprender a escucharnos
en grupo y aprender a escucharse cada uno a sí
mismo.
De alguna manera, un Grupo de Hombres es
una experiencia atípica en nuestro contexto social,
donde las reuniones entre hombres suelen tener objetivos
bien diferentes a dialogar e intercambiar, con sinceridad,
acerca de tus sentimientos y vivencias personales. En
un contexto socio-cultural, donde los roles sexuales y
la forma de entender la vida han cambiado de manera tan
rápida en tan sólo unas décadas,
cada vez, afortunadamente, existen más hombres
que, como ya hace bastante tiempo otras muchas mujeres,
se están dando cuenta que los papeles sexistas
asignados al hombre y a la mujer, más que para
el encuentro y el bienestar, están programados
para la lucha de sexos o, de forma más explícita,
para el enfrentamiento entre hombres y mujeres y la opresión
de unos y otras.
Los privilegios del varón acaban
por volverse contra él mismo ya que, en una relación
de poder, no queda espacio para el calor y la comunicación.
Entendemos los Grupos de Hombres como una
consecuencia de estos cambios sociales y, en gran medida,
del cuestionamiento de los roles tradicionales por parte
de los Grupos de Mujeres de Toma de Conciencia que, desde
el Movimiento Feminista, llevan ya mucho tiempo planteando
la necesidad de un cambio profundo a estos niveles.
Nuestra experiencia en el Pais Vasco, al
igual que en otros puntos del Estado donde funcionan grupos
similares, intenta aportar un granito de arena en este
sentido.
Es decir, un Grupo de Hombres tiene sentido
tanto en cuanto nos puede permitir desde el cuestionamiento
en el grupo, un cambio real en la forma de entender nuestras
vidas, nuestras relaciones con otras personas, con las
mujeres y con los otros hombres y ¿Cómo
no! un cambio en la forma de entendernos a nosotros mismos
en tanto hombres y la relación con nuestro propio
cuerpo, con nuestra sexualidad y nuestra afectividad.
Y entendemos que, tal y como están
las cosas, es muy importante contar con una estructura,
con un marco (en este caso el grupo) donde poder trabajar
en este sentido. Un espacio de alguna manera "protegido",
al contar con la actitud positiva de cada integrante,
pero no por ello un espacio ficticio sino muy real, en
tanto nos expresamos sobre nosotros mismos y lo que nos
está sucediendo, cada cual con sus peculiaridades
e intentando clarificar lo que de común, lo que
de positivo y negativo conlleva el haber nacido con un
sexo biológico determinado en nuestro contexto
cultural occidental.
Entendemos, pues, esta experiencia, como
un Grupo de Autoapoyo, desde el que cuestionar para transformar,
desde el que poder "darnos cuenta" para luego aplicarlo
a nuestras propias vidas y mejorar la calidad de nuestras
relaciones, un poco más satisfactorias y creativas,
más respetuosas y libres de manipulación.
Los primeros encuentros los dedicamos a
poner por escrito y, más adelante en común,
nuestras Historias Personales respectivas y en profundidad,
haciendo un repaso de los momentos que fueron importantes,
de lo que recordábamos que "por haber sido chico",
"por haber sido hombre", nos influyó en un sentido
diferente a nuestras hermanas, amigas u otras mujeres
importantes en nuestras vidas.
Y
comenzaron las coincidencias, las sorpresas, sentimientos
compartidos, los miedos comunes y una fuerte sensación
de encontrarnos "cojos" en tanto persona. Fuimos constatando
desde nosotros mismos lo que teóricamente ya suponíamos:
que por haber nacido varones, todo el contexto educativo,
familiar, social y cultural que nos rodea, nos ha ido
moldeando de acuerdo a un prototipo o estereotipo de "hombre"
que únicamente potenciaba y nos permitía
desarrollar unos valores asociados a lo que se entiende
por "lo masculino" y que nos reprimía, despreciaba
o minusvaloraba otros valores asociados a "lo femenino"
socialmente entendido.
Y de adultos pagamos el precio de estar
divididos, incompletos, defendiéndonos de nuestros
propios sentimientos y muchas veces incluso sin saber
qué hacer con ellos.
Como a la mujer, se nos ha violentado en
tanto persona. Y como hombre, se nos ha educado para la
agresión (competitividad, lucha, comparación
con el otro, desconfianza. . . ). La construcción
del "guerrero", en un marco social de lucha y competencia
(ESPACIO PUBLICO), donde las relaciones de poder son el
único código de supervivencia, es ya algo
lamentable y denunciable. A nivel personal e individual
(ESPACIO PRIVADO), significa la destrucción y el
bloqueo de las claves para el bienestar y la satisfacción
en la vida. Podemos concluir que la agresión se
ha vuelto contra nosotros mismos, situando el MIEDO en
el centro de nuestra existencia. Miedo que va dirigido
hacia quienes agredimos: miedo a la mujer, miedo a los
demás hombres y miedo a uno mismo (a nuestro cuerpo
y a lo que de él pueda surgir).
Así se hace comprensible el alto
nivel de INFELICIDAD y FRUSTRACION que constituye la queja
tan frecuente entre los varones de nuestro tiempo.
Es necesario y urgente hacer evidente todo
esto. Así como crear las alternativas válidas
y eficaces para su transformación. Los GRUPOS DE
HOMBRES, como Grupos de Autoapoyo y de Toma de Conciencia
de la situación en que nos encontramos, pueden
ser una respuesta creativa que contribuya a cuestionar
y transformar tanto las relaciones personales como las
relaciones sociales. Así como contribuir a una
mayor calidad real de vida. |