Eficacia
del Preservativo
Desde su aparición, el preservativo masculino
ha sido fabricado con diversos materiales: desde tejidos animales,
como el intestino ciego del cordero, hasta materiales sintéticos,
como el látex. Ni que decir tiene que la seguridad y eficacia
del preservativo ha aumentado conforme se aumentó en tecnología
para su elaboración.
En experimentos de laboratorio se ha demostrado
que el preservativo de látex constituye una barrera mecánica
eficaz contra los agentes causantes de un gran número de
enfermedades de transmisión sexual, gonorrea, citomegalovirus,
herpes vírico, clamidia, hepatitis B, sífilis y
VIH.
Numerosos
estudios demuestran que el mayor número de fallos en el
preservativo se deben a errores humanos, y, en menor medida a
fallos en la fabricación. Existe una gran diferencia entre
la eficacia teórica del método y el uso práctico
del mismo; es decir, la eficacia teórica, que es mayor,
es la que existe cuando se hace un uso correcto del mismo, en
contraposición con la eficacia que se deduce de la práctica
real, que es menor debido a la falta del uso sistemático
y correcto por parte del individuo. Se podría llegar a
la conclusión de que el preservativo masculino es el método
anticonceptivo y de prevención de enfermedades de transmisión
sexual que existe, ahora bien, como el principal fallo del preservativo
se debe a su utilización incorrecta e inconstante, está
claro que para aumentar su eficacia no basta con utilizarlo, sino
que hay que aprender a usarlo adecuadamente.
Entre los errores más frecuentes en el
uso del preservativo masculino está la ruptura del mismo
debido al uso de lubricantes de base oleosa, la manipulación
del mismo sin quitarse anillos prominentes de los dedos, o el
dañar el preservativo con las uñas al abrir el envoltorio
que lo contiene. Otros fallos potenciales ocurren, por ejemplo,
cuando los preservativos son almacenados en un lugar demasiado
cálido o húmedo, cuando son expuestos a la luz directa
del sol o fuentes alógenas potentes, o cuando el pene no
se retira justo después de la eyaculación.
Es importante subrayar que los preservativos que
únicamente protegen de enfermedades sexualmente transmisibles
son los de látex y, actualmente los preservativos femeninos
de plástico, no así los preservativos de tejidos
animales, que presentan poros a través de los cuales pueden
pasar gérmenes y virus.