Información Sexológica

El Preservativo

Por Manuela Ordóñez Expósito

Estudios Epidemiológicos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó un análisis donde se combinaron los datos de 9 estudios publicados. Se llegó a la conclusión de que los usuarios de preservativos tenían dos tercios menos del riesgo de contraer gonorrea, tricomoniasis o infección por clamidia que los no usuarios. En este mismo análisis se descubrió que los usuarios de preservativos tienen un riesgo relativo de contraer VIH del 0.4%, o sea, menos de la mitad del riesgo al que se exponen los no usuarios.

En informes publicados en varios países, se encontró que la posibilidad de infección por VIH disminuía considerablemente entre las personas que usaban preservativo, concretamente esta disminución era de 1.8 a 8.5 veces. Las personas que padecen otras enfermedades de transmisión sexual, especialmente las que causan úlceras genitales (como sífilis y herpes), tienen una probabilidad de dos a siete veces mayor de infectarse con el VIH que quienes no las han tenido.

Cabe señalar que se ha demostrado que el uso adecuado y sistemático del preservativo ofrece una protección eficaz; en cambio, el uso adecuado pero no sistemático, no protege completamente.


En un estudio en el que se trabajó durante más de dos años con 53 parejas heterosexuales, donde uno de ellos tenía VIH/SIDA, sólo 8 resultaron infectadas. El uso del preservativo disminuyó la seroconversión de las parejas sexuales de pacientes con VIH de una manera significativa. Se encontró que la tasa de transmisión del virus en contacto sexual sin protección fue 1/286 en hombres y de 1/350 en mujeres.

En otro estudio realizado en Rwanda en 1986, se elaboró un programa para promover el uso del preservativo entre reclutas militares; durante su aplicación, que incluía la distribución de preservativos, disminuyó la incidencia de enfermedades de transmisión sexual de un 12% a sólo un 5%. Asimismo, en Zaire, en un estudio realizado con prostitutas y donde se promovía el uso del preservativo, disminuyó la incidencia del VIH del 18% al 13%. En otro estudio prospectivo realizado en el mismo país con 149 parejas casadas, en las cuales un componente de la pareja no estaba infectada y el otro tenía VIH-1; se realizó un seguimiento durante un año y se encontró que inicialmente sólo el 5% de las parejas usaba preservativo y después de la intervención el 70.7% lo usaba en todas sus relaciones sexuales y hubo una seconversión del 3.1%.

De estos estudios se puede concluir que la eficacia del preservativo es casi perfecta para evitar la transmisión de enfermedades de transmisión sexual, siempre y cuando se use de forma correcta y sistemática.

Importancia de la prevención de las enfermedades de
transmisión sexual en el control del SIDA

El padecimiento de una enfermedad de transmisión sexual que se manifieste con úlceras genitales, puede aumentar la probabilidad de contagio por VIH, concretamente hasta 2.5 veces más en un sólo coito. La mayoría de esas enfermedades son curables y se pueden prevenir. Por eso, es importante realizar el diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado de cualquier enfermedad causante de úlceras, tales como la sífilis o el chancro blanco. Es por ello que las estrategias para diagnosticar las enfermedades de transmisión sexual bacterianas, paralelamente son preventivas del SIDA.

Se conocen más de 20 agentes patógenos que se propagan por contacto sexual: 11 bacterias, 6 virus (incluyendo el VIH) y 2 ectoparásitos. Las enfermedades de transmisión sexual son un grupo muy heterogéneo de enfermedades, lo cual dificulta mucho su diagnóstico específico, por lo que la OMS propone un enfoque basado en síndromes, en vez de agentes etiológicos específicos.

Debido a que la conducta determinante para que una persona adquiera una enfermedad de transmisión sexual es la misma que le puede acarrear la infección por VIH, es indispensable que cada vez que se diagnostique y trate una enfermedad de transmisión sexual se informe sobre el VIH/SIDA y se promueva el uso del preservativo. Esto incluye que el paciente cuente con la información necesaria para usar un preservativo correctamente y que se les proporcionen en la clínica o sepa dónde conseguirlos.

Por otro lado, las investigaciones realizadas en zonas urbanas indican que los programas de información sobre SIDA no perjudican la imagen del preservativo como método de planificación familiar, sino más bien al contrario, aumentando el conocimiento del preservativo como método anticonceptivo y de prevención contra el SIDA. Ambos tipos de conocimientos estaban estrechamente relacionados.

Entre las razones que alegan las personas para no usar preservativos, a pesar de mantener prácticas de riesgo, se encuentran: que piensan que la pareja no puede estar infectada; consideran que los preservativos realmente no funcionan; olvidan llevarlos; están demasiado avergonzados para hablar del asunto; tienen miedo a que la pareja se ofenda; se encuentran demasiado afectados por el alcohol o las drogas como para recordar el querer o poder ponerse un preservativo; sienten que interfiere con las relaciones sexuales, disminuyendo las sensaciones y la espontaneidad. Pero también otros autores han manifestado que la falta de uso del preservativo se debe a la falta de autocontrol, por la embriaguez, las drogas o por la simple locura. Cabe tomar en cuenta casi todos estos elementos en cualquier programa de promoción del uso de preservativos.

Finalmente hay que señalar que, debido a la estigmatización a la que se asocian las enfermedades de transmisión sexual y al inadecuado manejo de la información sobre sexualidad en los centros de salud, no todos los afectados solicitan atención y para cada persona que busca tratamiento para una enfermedades de transmisión sexual hay al menos otra persona expuesta o infectada. Es necesario ofrecer espacios de atención donde la persona sienta confianza, con la seguridad de contar con la confidencialidad y el respeto de su intimidad necesaria para favorecer la asistencia que requieren.

 

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