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Maltrato
a la Mujer
Autora:
Mª Luisa Torres Peralta.
Psicóloga y Terapeuta Sexual
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La violencia en la pareja:
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Cuando una mujer siente que no sirve para nada, todo
le sale mal o la gente no valora lo que hace, es fácil que
esté más predispuesta a soportar una relación
de sometimiento y humillación por parte de los hombres.
¿Qué
debería saber una chica joven sobre la persona con la que
puede comprometerse afectivamente?:
Algunas pistas para ver más claro el posible
comportamiento abusivo y no respetuoso de la pareja, son: intenta
controlar lo que hace o con quién va, critica su forma de
ir vestida, es muy celoso, le compara con las demás, no respeta
su opinión intentando imponer la suya, le pone a prueba constantemente,
busca artimañas para convencerla de que tenga relaciones
sexuales cuando ella no quiere, promete cambios que nunca cumple
Habitualmente, se suele soportar bastante tiempo
malos tratos. Se teme denunciar y si se hace, a veces, hay arrepentimiento
poniendo como excusa a las hijas e hijos. Desde fuera, resulta difícil
comprender por qué no se abandona la violencia o por qué
algunas mujeres regresan una vez que se han marchado. La ausencia
de recursos económicos propios, la falta de seguridad en
una misma, y la gran necesidad de afecto y valoración que
en muchos momentos sienten las mujeres están determinando
que se prolonguen estas situaciones.
En ocasiones, se llega a estar muy pendiente da las
necesidades de la pareja, negando las propias. Si él dice
que la maltrata porque es mala o inútil, ella llega a creérselo.
De esta manera pierde totalmente su autovaloración y piensa
que merece ser maltratada, y si el maltratador demuestra algo de
amabilidad se tenderá a olvidar lo malo y a sobre valorar
lo bueno de él.
A veces, no se encuentra apoyo al pedir ayuda a los
familiares, o amistades ya que le quitan importancia a lo ocurrido
o no pueden entenderlo, porque ante el resto de las personas la
pareja tiene un comportamiento distinto. La ausencia de respuesta
solidaria aumenta la soledad, la depresión, el aislamiento
y el sentido de la impotencia.
Muchas mujeres que viven malos tratos, de pequeñas
han sufrido violencia o abusos sexuales sin ser, en algunos casos
conscientes de ello, se sienten sucias, marcadas, atrapadas en culpas
inexplicables, tristeza, malestar
Este aprendizaje de indefensión
las puede colocar en el lugar de la víctima.
Otra razón por la que habitualmente la violencia
se mantiene es porque sucede de una forma cíclica. Suele
manifestarse a lo largo de tres fases, antes citadas
Los hombres agresores no tienen un rasgo físico,
o un comportamiento especial que les identifique; tampoco son enfermos
mentales. Suelen ser personas de valores tradicionales para los
que todo lo masculino (fuerza, poder, éxito, competitividad
)
está por encima de lo femenino (ser sensible, cariñosa,
dócil, entregada
). A los hombres se les trasmite la
idea de que ser el varón es ser importante y una forma de
demostrarlo es ejerciendo su poder, sobre su familia o pareja. Este
tipo de educación hace que tiendan a considerar a las mujeres
como inferiores. La educación es un factor muy importante,
la violencia se aprende, sobre todo observando modelos significativos,
es decir a padres, hermanos, personas cercanas, etc. El niño
aprende a agredir y lo ve como una forma de defender sus derechos
o de solucionar conflictos.
Muchas veces, la familia se convierte en el lugar
de descarga de la tensión y frustraciones que se acumulan
en otros ámbitos como el laboral. Los hombres deberían
aprender a expresar sus sentimientos negativos y defender sus derechos,
ante quienes les han hecho sentir mal y no esperar a desahogar su
agresividad al llegar a casa.
El afán de poder y de dominar son algunos
de los motivos principales de los violadores para agredir a las
mujeres, y no, al contrario de lo que se piensa, como descarga de
su instinto sexual.
VICENTE GARRIDO, psicólogo criminalista y
profesor de la Universidad de Valencia, reivindica la importancia
de una "predicción razonable" como arma estratégica
de la mujer para luchar contra la violencia de género. Para
él, los síntomas para
detectar al hombre violento serían:
- La mujer tiene la intuición de que se
halla en peligro.
- Al comienzo de la relación, el hombre
presionó a la mujer para que se comprometieran, vivieran
juntos o se casaran.
- Resuelve los conflictos con hostilidad, intimidando
o siendo agresivo.
- Emplea palabras y argumentos que suponen abuso
psicológico, insulta y humilla.
- Usa amenazas e intimidación como medios
de control o abuso, tales como amenazar con palizas, calumnias,
restringir la libertad de su pareja, revelar secretos, dejarla
sin amigos o dinero, abandonarla o cometer suicidio.
- Rompe cosas en ataques de ira, muchas veces con
un contenido simbólico, como rasgar la foto de boda o destrozar
objetos significativos.
- Ha golpeado a otra u otras mujeres anteriormente.
- Toma alcohol o drogas con efectos facilitadores
de la violencia (pérdidas de memoria, accesos de ira, profunda
suspicacia, actos de crueldad).
- Asegura que el alcohol o las drogas son la causa
de su comportamiento violento.
- Ha sido detenido anteriormente por hechos como
amenazas, coacciones, malos tratos o delitos de lesiones.
- Ha habido más de un incidente de conducta
violenta con la pareja.
- Usa el dinero para controlar las actividades,
compras y la conducta de su pareja.
- Es celoso de cualquier persona o actividad que
le quite a él control de su pareja; le pide que le explique
todo.
- No acepta que le rechacen.
- Da por hecho que la relación va a ser
para siempre.
- Proyecta emociones extremas sobre otras personas
(de odio, amor, celos
) sin que parezca justificado.
- Quita importancia a los incidentes de abuso.
- Emplea mucho tiempo en hablar de su pareja y
parece que una gran parte de la valía de esa mujer se deriva
del hacho de que él es su marido, amante o novio.
- Intenta implicar a los familiares o amigos de
su pareja en una campaña para recuperar la relación,
si ésta se ha roto.
- Vigila o persigue a su pareja.
- Cree que las personas que rodean a su mujer están
en su contra, y que la animan a que lo deje.
- Parece muy rígido en su forma de pensar,
y no quiere adquirir ningún compromiso que le suponga cambiar.
- Justifica la violencia realizada por otras personas,
cuando un observador sensato la desaprobaría.
- Sufre cambios súbitos en su estado de
ánimo, o bien suele estar depresivo o iracundo.
- Suele echar la culpa a otros por sus errores;
no se responsabiliza de sus acciones.
- Hace comentarios que llevan a pensar que él
se siente poderoso y dominador cuando tiene un arma de fuego u
otros objetos susceptibles de causar la muerte.
- Emplea los "privilegios de ser varón"
como una justificación para su conducta (trata a su pareja
como a una criada, toma él todas las decisiones importantes,
tiene expresiones despectivas sobre su sexo).
- Vivió de niño en un ambiente de
violencia.
- Ella le tiene miedo; teme que le golpee o incluso
que haga algo peor.
Para VICENTE GARRIDO, hay dos tipos
de agresores:
El agresor dependiente
es el más frecuente. Suele tener un pobre concepto de sí
mismo, se siente un fracasado en su vida personal y social, suele
abusar del alcohol o las drogas, y busca en el dominio de la mujer
la afirmación de su valía. Es celoso, posesivo, desconfiado;
es el más firme candidato a suicidarse después de
matar a su mujer.
El agresor psicópata
ni siquiera quiere de modo patológico; su problema es que
no quiere a nadie. Los psicópatas, contrariamente a los agresores
dependientes, tienen un gran ego, son inteligentes, mentirosos,
manipuladores, no sienten arrepentimiento y desconocen por completo
lo que es el amor o cualquier otro sentimiento (compasión,
piedad, sacrificio
). Eso les permite ser las personas más
crueles que existen. El psicópata
instrumental posee a su pareja porque de ella obtiene
ventajas económicas, sexuales o sociales. No goza del hecho
de dominarla o esclavizarla, sino por los beneficios que ella le
proporciona. El psicópata posesivo,
en cambio, no necesita sus servicios, sino la gran excitación
emocional, la experiencia de omnipotencia que le proporciona ser
su amo. Éste es más peligroso que el anterior, porque
no cambia con tanta facilidad de víctima, mientras que el
instrumental la dejará en paz si observa que son muchos los
inconvenientes o si tiene una nueva enamorada a la que engañar.
Tanto el agresor dependiente como el psicópata
pueden ser violentos física psicológicamente. Pero
sin duda es el psicópata el más destructivo en la
tortura psíquica.
Los agresores perciben el recurso de la violencia
en una pareja como un medio para controlar la vida familiar (Carlson,
1977). Establecen de este modo el poder de dominación.
Un gran número de entre ellos emplea la violencia
para justificar la realización de su role de hombre. La violencia
se convierte en el medio para controlar a su pareja, de alimentar
su imagen de sí mismo y de dominar las personas de su entorno
más cercano (Elbow, 1977). La violencia se emplea también
como medio para camuflar su inseguridad.
A menudo el maltratador recurre a la violencia porque
no ha desarrollado las habilidades necesarias
para expresar sus sentimientos, su inseguridad. La violencia es
el único modelo que conocen para solucionar los problemas.
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