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Maltrato
a la Mujer
Autora:
Mª Luisa Torres Peralta.
Psicóloga y Terapeuta Sexual
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Prevención de la
violencia |
Es necesario impulsar medidas alternativas colectivas,
en vez de las respuestas individuales como ocultar, sufrir o evadirse,
que no han tenido resultado.
Para reducir la violencia contra las mujeres sería
necesario cambiar las normas y valores que la toleran y fomentan,
así como todo aquello que refuerza actitudes sexistas, es
decir la superioridad de un sexo sobre otro.
Una
manera de conseguir estos cambios sería mediante la educación
en igualdad de los niños y las niñas. Coeducar,
tanto en igualdad de derechos como de oportunidades, supone que
las actitudes y valores tradicionalmente considerados como masculinos
o femeninos pueden ser aceptados y asumidos por personas de cualquier
sexo y que tanto en la escuela como en la familia se tengan en cuenta
los derechos y las necesidades de las niñas.
Durante la infancia conviene que tanto las niñas
como los niños ensayen distintos roles y situaciones, y que
expresen sentimiento como llorar, reír, mostrar cariño,
ser dulces, rebelarse, así como enseñarles las habilidades
domésticas necesarias para la autonomía y el desarrollo
personal.
Las personas adultas nos podemos reeducar.
Cuestionar la educación que hemos recibido es una forma de
comenzar el proceso de cambio. Tanto los grupos de mujeres como
los de hombres son un espacio de reflexión y análisis
para lograrlo. Nadie está fuera de estas situaciones. Todos
y todas debemos contribuir a erradicar este tipo de violencia.
Para prevenir la agresión sexual hay que promover
una sexualidad distinta. Hoy día, se está confundiendo
sexualidad con agresión, violencia, dominación e,
incluso, con mejora de la posición social, en lugar de unirlo
a afectividad, ternura y comunicación.
A la hora de plantear alternativas, otro elemento
a tener en cuenta es la pornografía ya que potencia la violencia
contra las mujeres.
También hay que cambiar la idea equivocada
de que hablar de sexualidad supone fomentar la actividad sexual.
Cuando las personas adultas no respondemos a las preguntas de las
y los menores de forma sincera y natural estamos fomentando que
busquen e inventen respuestas propias, creando un mundo de fantasías
lleno de miedo y errores. En definitiva, se trata de que las personas
se conozcan a sí mismas, se respeten y respeten a las demás
y hacer que se viva la sexualidad de una forma sana y responsable.
Para prevenir los abusos sexuales a menores, es necesario
que las niñas y los niños sepan de su existencia,
así como que los agresores tratarán de intimidarlas
o forzarlas a que guarden el secreto. Es preciso enseñarlas
a decir que no cuando alguien les obliga a hacer algo que no desean.
Hacerles saber que confiamos en ellas y ellos, que les vamos a creer
y proteger. Esta es una función que deben cumplir las personas
de la familia, la escuela y todas aquellas personas que están
educando a menores.
Cuando se vive en pareja también hay que valorar
y defender el derecho a una relación de igualdad, así
como compartir decisiones y responsabilidades ya que es otro medio
más para conseguir una vida sin violencia.
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