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Maltrato
a la Mujer
Autora:
Mª Luisa Torres Peralta.
Psicóloga y Terapeuta Sexual
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La violencia contra las
mujeres en nuestra sociedad: |
A lo largo de la historia se ha tolerado y estimulado
la violencia como una forma de resolver las tensiones y los conflictos.
Todas las mujeres vivimos en mayor o menor intensidad formas de
violencia. Sufrimos violencia cuando no reconocen ni valoran nuestro
trabajo, cuando nos hacen callar haciéndonos creer que nuestra
opinión no es importante, cuando se utiliza un lenguaje sexista,
cuando nos pagan menos que a los hombres por realizar las mismas
funciones, cuando tenemos que convivir con mensajes publicitarios
que nos tratan como objetos sexuales, cuando sentimos miedo por
caminar solas
La
violencia contra las mujeres es una expresión de la relación
de desigualdad entre hombres y mujeres. Es una violencia basada
en la afirmación de la superioridad de un sexo sobre el otro;
de los hombres sobre las mujeres. Afecta a toda la organización
de nuestra sociedad y, por tanto, estos actos violentos debemos
analizarlos dentro del contexto social en que vivimos.
El proceso de socialización a través
del cual las personas asumimos reglas y normas de comportamiento
se produce, fundamentalmente, en dos ámbitos: la familia
y la escuela. En el proceso de socialización intervienen,
además, las instituciones políticas, religiosas y
administrativas, así como el medio laboral.
Con todos estos mecanismos la sociedad presiona para
que las personas pensemos y actuemos de forma diferente según
seamos mujeres y hombres. Es decir, se espera que ejerzamos nuestro
rol sexual de manera "adecuada". No hacerlo, supone romper,
enfrentarte, cambiar las normas fuertemente tejidas a lo largo de
la historia. Por lo que los costes emocionales: culpa, miedo, inestabilidad
son muy altos y es importante el apoyo grupal para no sentirse sola.
Se debe educar en la igualdad. Desde pequeños
los niños aprenden a responder agresivamente y se entrenan
en aspectos activos como ganar, luchar, competir, apoderarse, imponer,
conquistar, atacar, vencer, etc. Mientras que las niñas aprenden
a ceder, pactar, cooperar, entregar, obedecer, cuidar
aspectos
que no llevan al éxito ni al poder y que son considerados
socialmente inferiores a los masculinos.
De acuerdo con la organización patriarcal
de la sociedad, ambos sexos hemos desempeñado siempre papeles
sociales diferentes. Así, los hombres han predominada en
todas las esferas de la vida, quedando las mujeres reducidas al
espacio doméstico de la familia.
Este reparto de papeles ha permitido que las mujeres
seamos consideradas como una propiedad del hombre, de la misma forma
que lo son los hijos y las hijas. Afortunadamente, esta situación
está comenzando a cuestionarse; las mujeres, cada día
en mayor medida, nos integramos a otras esferas de la vida.
Hasta hace pocos años, no se consideraba como
un delito la violencia física o psíquica ejercida
entro del ámbito familiar o de pareja, sino como "asuntos
privados" de las parejas o "cosa de dos".
Mientras persista la violencia dentro de la familia,
nuestra sociedad la tolere, muchas mujeres permanecerán en
este ambiente familiar de maltrato que puede causarles inseguridad,
miedo y, en algunos casos, la muerte.
La violencia contra las mujeres no se da únicamente
dentro de la pareja. Las mujeres, también sufren violencia
por parte de otros hombres: parientes, jefes y compañeros,
vecinos, amantes, extraños
Así, por ejemplo,
las mujeres mayores pueden ser maltratadas por sus hijos u otros
parientes. Las prostitutas a menudo sufren la violencia ejercida
por sus "chulos" y clientes.
La cultura militarista y bélica trae consigo
formas de violencia especialmente dirigidas a las mujeres: tortura
y violaciones sexuales, persecución, presión emocional,
desapariciones, encarcelamiento e incluso la muerte son prácticas
usuales en los conflictos armados. Uno de los logros de la IV Conferencia
Mundial sobre las Mujeres (China, 1995) ha sido considerar como
crímenes de guerra a las violaciones que se producen en estos
conflictos.
Hay que señalar el papel negativo que juegan
los medios de comunicación, reforzando una imagen y un lenguaje
marcadamente diferentes para cada uno de los sexos, habiendo aparecer
a las niñas en papeles y situaciones de clara desigualdad
y subordinación. Las imágenes de violencia que aparecen
contra las mujeres, en particular violaciones o esclavitud sexual,
así como el uso de mujeres y niñas como objetos sexuales,
incluyendo la pornografía, contribuyendo a perpetuar la violencia
contra las mujeres.
La pornografía tiene consecuencias ideológicas
y políticas sobre las mujeres. Su forma de entender las relaciones
entre los sexos, es profundamente violenta y humillante; pudiendo
favorecer. El uso y la comercialización del cuerpo y la sexualidad
de las mujeres como mercancía disponible en el mercado, utilizable
y desechable según los deseos de sus dueños, legítima
una forma sexista y jerárquica de entender las relaciones
entre hombres y mujeres.
Menos visible es la heterosexualidad forzada. Las
lesbianas han de soportar una continua situación de violencia
y discriminación en los diferentes ámbitos de su vida;
familiar, laboral, político, religioso, educacional, cultural,
económico y legal.
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