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Masturbarse ¿Es bueno o es malo? ¿Conlleva
algún peligro?
La masturbación
en tanto forma autónoma e individual de gozar del
placer sexual derivado de las caricias y estimulación
del propio cuerpo, no es algo bueno ni es algo malo. Es
tan sólo eso, una posibilidad. Y, en el mejor de
los casos, una opción personal de disfrute y satisfacción
autoerótica.
Durante demasiado tiempo hemos padecido una
represión cultural de la masturbación (y de
la sexualidad en general) basada y justificada en un listado
interminable de daños físicos y problemas
psicológicos que la práctica de la misma podía
acarrear: podía producir ceguera, sordera, infertilidad,
impotencia, eyaculación precoz, imbecilidad y retraso
intelectual, cansancio, granos, agotamiento físico,
ojeras, pene pequeño, adicción, obsesión,
reclusión en uno mismo, carácter antisocial,
deformaciones de los órganos genitales e infecciones
varias en los mismos, enanismo, locura, inmadurez...y un
largo etcétera.
Es hora de decir bien claro que la masturbación
no conlleva ningún tipo de peligro o daño
para las personas que la realizan, ni a un nivel físico
o somático ni a un nivel psicológico. No existe
ninguna causa o argumento con una base objetiva que pueda
justificar este listado de males asociaciado a la conducta
autoerótica. Más bien, parece que estos mensajes
represivos de la masturbación intentan o tienen el
objetivo de asustar a la población desde una intencionalidad
moral y de control de las personas, las más de las
veces desde una posición religiosa de carácter
integrista que pretende negar la sexualidad humana como
una posibilidad de placer, de disfrute y de bienestar corporal.
Durante mucho tiempo el placer sexual y la afirmación
del cuerpo como valores importantes y constitutivos de la
persona han sido temidos y censurados por esta causa.
De la misma manera que afirmo que la masturbación
no es algo "malo" en este sentido, también tengo
que plantear claramente que tampoco la masturbación
es algo que debamos calificar como algo "bueno". Bueno y
malo son dos conceptos que se mueven en un contínuo
de tipo moral y, por tanto, son dos conceptos resbalosos
e ideológicos aplicados al campo de la sexualidad.
En respuesta a la tremenda represión
sexual vivida en el Estado Español hasta hace bien
pocos años, muchas personas han reaccionado de forma
reivindicativa y combativa con actitudes de signo contrario,
calificando de bueno y deseable lo que, hasta entonces,
estaba censurado como algo malo e indeseado. Si se defiende
la masturbación como algo "bueno" estamos cayendo
en la trampa de convertir de nuevo a la sexualidad humana
en algo mítico y podemos volver a producir confusión,
malestar y sufrimiento allí donde pretendíamos
desterrarlo. Poniendo un ejemplo real: si un chico o una
chica que no se masturban escuchan que la masturbación
es algo "bueno" y deseable, y que, en consecuencia lógica,
todo el mundo debería practicarlo y resulta que el
o ella no lo practican, pues sencillamente les estamos creando
un problema en su sexualidad donde no existe ningún
problema.
Si, por el contrario, planteamos que la masturbación
es una opción personal y una posibilidad de disfrutar
del propio cuerpo y que hay personas que lo descubren antes
y otras que lo descubren después e incluso que hay
personas que no se masturban pero que pueden disfrutar de
su sexualidad a través del juego erótico con
otra u otras personas, estamos desangustiando y abriendo
campos de información y de integración de
las múltiples realidades individuales que conforman
las sexualidades de cada persona.
Por tanto, masturbarse no es bueno ni malo.
No caigamos en el error de construir una nueva mitología
sexual, de aparente caracter progresista, que vuelva a atenazar
y problematizar la vivencia sexual de las personas.
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