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LAS VEINTE PREGUNTAS Y RESPUESTAS CLAVES ACERCA DE LA MASTURBACIÓN

11.- ¿Es verdad que si un hombre se excita sexualmente y no llega a la eyaculación, o si no se masturba en varios días le pueden doler los huevos?

Es éste uno de los temas recurrentes para muchos varones que me interesa especialmente retomar e insistir en lo que sigue:

No hay causa orgánica que explique este famoso "dolor de testículos". Y mucho menos pensar que es debido a un periodo de excitación sexual en el varón que no ha terminado en una eyaculación y descarga orgásmica. O a un periodo de no masturbación donde los espermatozoides se van acumulando en los epidídimos. Los hombres, o mejor dicho, la fisiología genital masculina no funciona así.

Pero sí podría sucederle a todo hombre que viva su sexualidad y sus encuentros sexuales desde un planteamiento de ansiedad con respecto de su eyaculación. Es decir, que si piensa que una relación sexual tiene que acabar necesariamente en la eyaculación porque de lo contrario sufriría un "dolor de huevos", es probable que pueda sucederle precisamente eso, por la ansiedad que se dispara al iniciar la relación sexual. Muchos hombres que han solucionado este problema me han confesado que iban a una relación erótica nerviosos y que su cuerpo se tensaba (en correspondencia a su actitud sexual), produciendo una sobrecarga de tensión muscular en los genitales. En caso de no alcanzar la eyaculación con orgasmo (y con la correspondiente descarga local muscular) terminaban con un dolor en la zona pélvica que podía incluso ampliarse hacia el abdomen.

En consecuencia, podemos concluir que este famoso "dolor de testículos", más que a una peculiar manera masculina de funcionar se corresponde a un mal aprendizaje sexual que tantos hombres hemos sufrido en nuestra infancia y adolescencia. Se trata de parte de la herencia represiva sexual padecida y de la que debemos desembarazarnos para integrarnos sexuados y sexuales de una manera positiva para nosotros mismos como hombres. Y, curiosamente, la vía está en la recuperación de nuestra corporalidad sexual y de nuestra genitalidad placentera y no ansiógena.

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