Información Sexológica

LAS VEINTE PREGUNTAS Y RESPUESTAS CLAVES ACERCA DE LA MASTURBACIÓN

19.- ¿Puede un hombre eyacular sin masturbarse?

Sí, un hombre puede eyacular sin masturbarse. Y a la inversa, un hombre puede masturbarse sin eyacular y vivirlo de manera satisfactoria. Cuando los hombres nos atrevemos a hablar con sinceridad acerca de nuestras experiencias sexuales, nos encontramos a menudo con que se rompen muchos de los mitos que rodean culturalmente la sexualidad masculina. Así, suele ser habitual entender que la masturbación masculina "debe" consistir en la estimulación de los genitales para conseguir niveles de excitación que terminen o culminen en la eyaculación. Esta es la idea popular que no se corresponde, en muchos casos, a la realidad de la vivencia concreta en muchos hombres. O a la realidad en parte de las vivencias de muchos varones que habitualmente si siguen esta pauta de comportamiento en su autoerotismo.

En otras palabras, que no debería de extrañar a nadie el hecho, circunstancial o voluntariamente provocado, de la masturbación masculina donde la eyaculación final no se produzca necesariamente. De hecho, la fisiología genital masculina diferencia los momentos de la flacidez del pene, la erección, la excitación, la eyaculación y el orgasmo. Pueden darse en conjunto y según este orden, o por separado y en un orden diverso, dependiendo de múltiples circunstancias. Todo hombre ha tenido la experiencia de una eyaculación durmiendo, por lo general no acompañada de erección, o de una eyaculación rápida sin apenas erección motivada por un episodio sexual altamente excitante. O de una erección que no desaparece tras una eyaculación y que precede a una nueva eyaculación sin fase de flacidez genital. O de una erección vivida con sumo placer que no termina (ni se desea terminar) en una eyaculación, con vivencia orgásmica pero sin eyacular nada... y así un largo etcétera. Cuando los hombres nos sinceramos entre nosotros y nos atrevemos a hablar sobre nuestras sexualidades, como sucede en los Grupos de Hombres, descubrimos que nuestro mundo sexual es algo tremendamente rico (o que lo puede llegar a ser), siempre y cuando no nos limitemos al estrecho margen cultural donde se ha pretendido recluir y controlar nuestra "sexualidad masculina". No somos máquinas de fabricar semen que cuando se nos aprieta un botoncito expulsamos la eyaculación, tal y como se espera de nosotros los hombres, sino que somos personas humanas sensibles y sexuadas, sexuales, con una capacidad de disfrutar de nuestro cuerpo y un deseo de enriquecernos y mejorar la calidad de nuestra sexualidad y de nuestros encuentros eróticos de pareja. Pero tienen que caer, todavía, muchos mitos que rodean y comprimen, hoy por hoy, nuestra vivencia erótica y sexual.

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