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El SIDA es una enfermedad infectocontagiosa
causada por un retrovirus que afecta negativamente a la inmunidad
celular y plasmática y está caracterizada por su
larga y fatal evolución. En la actualidad constituye un
problema de salud pública de extraordinaria importancia
y, en los próximos años, el SIDA se situará
entre las 5 principales causas de muerte en el mundo.
La infección por el virus de la inmunodeficiencia
humana y el subsiguiente desarrollo del Síndrome de Inmunodeficiencia
Adquirida (SIDA), constituyen causa importante de morbi-mortalidad
infantil. En el año 1997, según el informe de la
OMS, cerca de 600.000 niños se infectaron por el VIH. El
número de niños menores de 15 años que han
padecido o padecen SIDA, desde el inicio de la pandemia, se acerca
a 4 millones, de los cuales 2’7 millones ya han fallecido.
Por otra parte no sólo se trata de un problema
médico, sino que tiene extraordinarias consecuencias sociales,
políticas y económicas.
Sería interminable una charla para citar
todos los aspectos etiopatogénicos, clínicos, de
diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad, por ello
y dada la limitación de tiempo voy a centrarme en los aspectos
que a nivel de la atención primaria y de la población
general me parecen más relevantes como serían la
peculiaridad de los mecanismos de transmisión del SIDA
en la infancia ya que su conocimiento es muy importante a la hora
de la prevención primaria y por otro los aspectos psicosociales
del SIDA infantil ya que el pediatra debe sentirse implicado en
la defensa de estos niños y en la de sus familias.
Mecanismos de transmisión
La transmisión del virus del SIDA requiere
un contacto físico íntimo como el que ocurre en
el intercambio de sangre o de semen. Las posibilidades reales
de transmisión quedan circunscritas a:
- Sangre contaminada mediante transfusiones, factores de coagulación
o bien por compartir agujas y jeringuillas. En paises desarrollados
la transmisión a través de transfusiones y de
productos hemáticos es poco probable desde 1985, ya que
a partir de esta época se dictaron una serie de normas
legales de obligado cumplimiento. Por la que los bancos de sangre
debían practicar un despistaje de anticuerpos anti-VIH
en todas las donaciones obtenidas.
- Vía sexual: Sigue siendo un mecanismo muy importante
y en este momento nos interesa especialmente la transmisión
heterosexual ya que a través del mismo se están
infectando un creciente número de mujeres en edad de
procrear. También es posible la infección de un
niño a través de este mecanismo mediante el abuso
sexual.
- Otras vías de contagio, aunque menos frecuentes, son
el trasplante de órganos y la inseminación artificial.
A diferencia de los adultos, por lo general los
niños se contagian de dos formas: mediante sangre contaminada
y sus productos y fundamentalmente mediante transmisión
materno-fetal o transmisión vertical. De hecho, en la actualidad,
en España prácticamente el 100% de los niños
infectados son hijos de madres VIH (+) o enfermas de SIDA que
transmiten la infección a un hijo por mecanismo vertical.
Existen tres posibles rutas en la transmisión materno-fetal
del VIH.
- Transmisión intraútero, durante el embarazo.
Entre un 10-30%
- Transmisión intraparto, durante el período
neonatal y especialmente durante el trabajo del parto. Supone
un 50-80%.
- Transmisión postparto, a través de la leche
materna.
De todos ellos el más importante es la transmisión
intaparto.
Hasta el momento no se ha documentado la posibilidad
de transmisión de la infección por relaciones afectivas
íntimas (besos, caricias, abrazos,etc).
Todo recién nacido hijo de madre VIH(+)
o enferma de SIDA va a presentar en el momento del nacimiento
anticuerpos anti-VIH, tipo IgG. Sin embargo esto no significa
que esté infectado, ya que sólo un 15-40% de estos
niños lo estará. No sabemos por qué unos
hijos de madres infectados por el VIH reciben el virus y otros
permanecen indemnes. Estos últimos van perdiendo progresivamente
los anticuerpos recibidos de su madre a lo largo de los primeros
meses de vida y se confirma la seroversión a partir de
los 15-18 meses de edad.
Sin duda existen una serie de factores condicionantes
que están influyendo positiva o negativamente en la transmisión
de la infección materno-fetal del VIH.
Factores maternos
- Situación clínico-inmunológica de la
madre.
- Tanto la infección “reciente” de la madre
como una “fase avanzada” de la enfermedad materna
se asocian a una elevada tasa de transmisión materno-fetal.
El riesgo es 2 veces mayor en mujeres sintomáticas.
- Elevada carga viral que se expresa con un nivel incrementado
de antigenemia p24. Este dato apoya el interés que tiene
tratar de disminuir la viremia en las embarazadas y explica
en parte los resultados favorables del ACTG 076.
- Cifras bajas de linfocitos CD4 maternos.
- Perfil de comportamiento de la embarazada: gestantes
que durante el embarazo mantienen una elevada promiscuidad sexual
o continúan con el consumo de droga por vía parenteral
sin tomar precauciones.
- Respuesta inmunitaria de la madre: las madres con elevados
niveles de anticuerpos anti-pg 120 tienen menor riesgo de transmitir
la infección a sus hijos.
- Factores genético-constitucionales maternos y respuesto
inmunitaria materna específica: hay madres más
transmisoras que otras.
- Infecciones concomitantes en embarazada VIH(+) como la hepatitis
C y otras enfermedades de transmisión sexual (Sífilis,
gonorrea).
Factores virales: Hay
VIH más “fetotropos” que otros.
Factores gestacionales
- Exploraciones invasivas durante el parte. En la actualidad
se desaconseja la aplicación de electrodos en el feto
de madreVIH (+)
- Tipo de parto: los niños nacidos por cesárea
tienen menores tasas de transmisión maternofetal, aunque
no se acepta la indicación sistemática de cesarea.
- Tiempo prolongado de bolsa rota.
- Prematuridad: se ha demostrado una mayor tasa de transmisión
vetical en los nacidos pretérmino antes de las 34 semanas
de gestación.
- Gemelaridad: los embarazos gemelares nacidos por vía
vaginal se ha constatado que el primer gemelo tiene mayores
probabilidades de infectase que el segundo.
Otros factores
- Lactancia materna: la lactancia materna aumenta el riesgo
de infección por VIH en un 14-19%.
- Factores desconocidos.
Prevención
A la hora de la prevención de cualquier enfermedad
se habla de prevención primaria, secundaria y terciaria.
La prevención primaria se refiere a aquella que evita la
adquisición de la enfermedad, la prevención secundaria
va encaminada a detectar la enfermedad en estadios precoces en
los que el establecimiento de medidas adecuadas puede impedir
su progresión. Y por último la prevención
terciaria comprende aquellas medidas dirigidas al tratamiento
y la rehabilitación de una enfermedad para enlentecer su
progresión y, con ello la aparición o el agravamiento
de complicaciones e invalidades e intentando mejorar la calidad
de vida de los pacientes.
Prevención primaria del SIDA infantil
La prevención primaria del SIDA infantil se
puede realizar en las siguientes etapas:
1. Etapa preconcepcional.
Pasa necesariamente por evitar la infección
materna mediante medidas generales de protección y específicamente
en las relaciones sexuales durante el embarazo, para lo cual el
preservativo sigue siendo un método eficaz.
En el caso de la mujer infectada la prevención primaria
en esta etapa consiste en la prevención del embarazo mediante
los métodos anticonceptivos. Toda mujer infectada debe
tener acceso a la información sobre los riesgos de transmisión
a su hijo en caso de quedar embarazada, así como de las
posibles complicaciones que pueden surgir durante el embarazo
por el desarrollo se su enfermedad y debe ser asesorada sobre
la posible interrupción voluntaria del embarazo.
2. Etapa de embarazo.
En esta etapa la prevención va encaminada
a evitar la transmisión materno-fetal durante el embarazo.
Las medidas de prevención durante esta etapa sería:
- Detección sistemática de anticuerpos anti-VIH
en todas las mujeres embarazadas, lo cual sigue siendo un
tema polémico.
- Aborto terapéutico antes de las 22 semanas de gestación.
- Disminuir la carga viral de la embarazada con tratamiento
con Zidovurina desde la semana 26 hasta el final del embarazo.
3. Etapa del parto.
- Evitar la aplicación de medios invasivos
- En cuanto a la realización de cesárea programada
para disminuir las tasas de transmisión no existen todavía
datos suficientes para recomendar su realización sistemática
- Administración de zidovurina intravenosa durante el
parto.
3. Etapa de puerperio y lactancia.
- La OMS recomienda que en los paises desarrollados se evite
la lactancia materna en mujeres VIH(+), en cambio en paises
en vías de desarrollo será imperativo asegurar
la lactancia materna, aún en madres VIH(+) o afectadas
de SIDA, puesto que el riesgo de suprimirla es superior para
la supervivencia del niño que el riesgo de transmisión
del VIH.
- Administración de zidovudina al recién nacido
durante 6 semanas
La administración de zidovudina a la embarazada,
durante el parto y al recién nacido consigue disminuir
la tasa de transmisión vertical de forma significativa
lo cual actualmente supone una gran esperanza.
Prevención secundaria del SIDA infantil
Pretende detectar precozmente la infección
por VIH realizando todas las actuaciones pertinentes para retrasar
la aparición de la enfermedad.
- El diagnóstico precoz incluye:
- Detección temprana de niños de Riesgo: padres
infectados o de conductas de riesgo, administración de
hemoderivados o transplantes antes de 1985, abusos sexuales,
ADVP, malos tratos, etc.
- Diagnóstico temprano de niños Infectados: El
diagnóstico temprano en niños nacidos de madres
infectadas por VIH es complicado, ya que todos ellos presentan
anticuerpos anti-VIH tipo IgG, pero sólo el 12-30% estará
realmente infectados. En los niños no infectados, estos
anticuerpos llegan a hacerse indetectables a los 9-12 meses,
pero en algunos permanecen hasta los 18 meses.
- En estos niños hay que recurrir a pruebas de detección
directa del virus mediante cultivo del virus o detección
de sus elementos, Antígeno P24 o genoma viral mediante
PCR o cultivo del virus. El cultivo del virus puede tardar
meses, y la detección de Antígeno P24 o del
genoma viral pueden dar falsos negativos.
- Por lo que todo lactante de madre VIH positiva que no
tenga un diagnóstico virológico definitivo,
debe ser estudiado cada 3 meses hasta los 12 meses, luego
a los 18 meses, 24 meses y anualmente hasta los 5 años.
- Diagnóstico precoz de niños con síntomas
sugestivos de VIH: infección oportunista, neoplasias
asociadas a SIDA, caquexia, encefalopatía o neumopatía
inexplicada, infecciones bacterianas, muget o zoster recurrentes,
parotiditis, fiebre de origen desconocido, linfadenopatías,etc...
- Las medidas para retrasar la aparición del
SIDA incluyen:
- Modificaciones apropiadas del calendario vacunal
- Control del estado nutricional
- Control de la función inmunológica y neurológica
- Screening de la tuberculosis
- Profilaxis de pneumocisitis carini
- Administración de gammaglobulinas para la prevención
de infecciones.
Prevención terciaria del SIDA infantil
Comprende aquellas medidas dirigidas al tratamiento
y la rehabilitación de una enfermedad para enlentecer su
progresión y, con ello la aparición o el agravamiento
de complicaciones e invalideces e intentando mejorar la calidad
de vida de los pacientes. Comprendería el tratamiento con
antirretrovirales, tratamiento de las infecciones oportunistas,
etc.
En este momento existen numerosas investigaciones
para obtener una vacuna frente al VIH-1, sin embargo hoy día
la prevención más eficaz del SIDA infantil lo constituyen
la prevención del SIDA en la mujer en edad fértil
y la administración de zidovudina a la embarazada VIH (+)
, durante el parto y al recién nacido con lo que se consigue
disminuir la tasa de transmisión vertical de forma significativa.
Evolución del niño VIH(+).
El recién nacido VIH(+) al nacimiento puede
tener distintas posibilidades evolutivas:
- Aproximadamente un 70-80% de los casos van perdiendo
los anticuerpos anti-VIH, transmitidos pasivamente por la madre
y para los 15-18 meses, se han aclarado totalmente. Se trata
de niños sanos no infectados que no recibieron el VIH
por vía materno-fetal.
- Un 10-15% presentan manifestaciones clínicas precoces
de infección VIH, que pueden debutar con una neumonía
por P.Carini. Estos niños tienen un mal pronóstico
y generalmente fallecen dentro del segundo año de vida.
- Un 5-10% siguen mostrando anticuerpos después de los
18 meses de vida, lo que significa que están realmente
infectados, junto con una clínica moderada
- Otro 5-10% presenta un cuadro clínico inespecífico
con escasas ganancias ponderales, infecciones recurrentes moderadas,
neumonía interficial linfoide,etc.
- Por último existe un pequeño porcentaje que
sigue otras evoluciones atípicas, como son los niños
infectados por vía materno-fetal que tras varios años
siguen asintomáticos y que constituyen los que hoy conocemos
como “long-term-non progressors”.
Aspectos psicosociales
Hay que tener en cuenta que la infección
por VIH en el niño conlleva un gravísimo y complejo
problema que afecta no sólo al paciente sino a toda su
familia y, por tanto, a la sociedad donde está inserta.
Los padres VIH(+) o enfermos de SIDA en muchas ocasiones
han fallecido o están gravemente enfermos y no pueden ocuparse
de sus hijos; otras veces han abandonado a éstos y son
otros miembros de la familia, amigos, vecinos, instituciones,
etc, los que se hacen cargo de estos niños, que suelen
vivir en un ambiente de pobreza económica y moral, por
lo que una situación de marginación, desamparo y
desprotección de estos niños y de sus familias es
prácticamente constantes. Esto hace que los pediatras y
la sociedad deban sentirse implicados en la defensa de estos niños
y en la de sus familias, proporcionándoles una escolarización
y una integración social absolutamente normal.
Sin duda, el problema más concreto y grave
suele ser el de la escolarización de los niños VIH(+),
es decir de los niños infectados por el virus, pero todavía
asintomáticos.
Es obvio que todo niño VIH(+) tiene derecho
a recibir una educación y a estar normalmente escolarizado.
Pero desgraciadamente se han producido incidentes en distintas
zonas de nuestra geografía, que han puesto de manifiesto
la incultura, la insolidaridad y la ignorancia. Es posible que,
a veces, haya una insuficiente información sobre los mecanismos
de transmisión, pero, la mayor parte de las veces, se trata
de colectivos que no quieren aceptar a los niños infectados
por el VIH y que tampoco quieren recibir la información
rigurosa y científica que se les brinda. Es por ello que
los poderes públicos, los responsables políticos,
los pediatras, los médicos en general, los educadores,
etc., debemos tomar una actitud activa, a fin de asegurar la escolarización
normal y no traumática de estos niños.
El Ministerio de Sanidad, en colaboración
con el Ministerio de Educación y Ciencia y en base a las
sugerencias de la Academia Americana de Pediatría, tras
la revisión de más de 60.000 casos de SIDA comunicados
en el mundo en los que no se demostró transmisión
en el ámbito escolar o familiar, elaboraron las siguientes
recomendaciones:
- Debe permitirse la asistencia a la escuela sin restricciones,
a los niños y adolescentes infectados por VIH.
- Respecto a la confidencialidad, con el fin de evitar situaciones
de marginación, el número de personas que deben
conocer la situación del niño serán los
padres o tutores legales, el director del colegio y el tutor/profesor.
El consentimiento será por escrito.
- Los profesores, administrativos y el resto del personal del
centro deben ser instruidos sobre diferentes aspectos de la
infección VIH.
- Se realizarán evaluaciones periódicas para
determinar la necesidad de alternativas a la asistencia a la
escuela, y si existe, el niño recibirá un programa
de educación alternativo
- Requieren un medio escolar restringido y educación
especial, los niños que no controlen sus secreciones
corporales, exhiban comportamientos violentos (morder) o presenten
heridas cutáneas abiertas que no puedan cubrirse.
Los educadores deben tener conocimientos básicos
y actualizados sobre la infección producida por el VIH;
Las normas básicas recomendadas son las siguientes:
- En caso de tener que manipular o entrar en contacto con sangre
de CUALQUIER niño se utilizarán, obligatoriamente
guantes
- Las salpicaduras de sangre de CUALQUIER niño se limpiarán
con lejía diluida (9 partes de agua por 1 de lejía),
utilizando guantes y lavándose posteriormente las manos.
- Si el personal tiene heridas abiertas en las manos deberá
cubrírselas con apósitos impermeables o usar guantes,
y si no es posible deberá abstenerse de tocar sangre
o limpiar salpicaduras.
Probablemente, a medida que nuestra sociedad sea
más culta, se hará más tolerante y, ojalá,
la marginación acabe siendo pronto un mal recuerdo del
pasado.
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