|
Sueños Eróticos
Autora: Eva Ravassa. Psicóloga
y Sexóloga.
Teoría
del sueño
El sueño está presente en todos los
mamíferos y los pájaros. Cuando se está cansado
pican los ojos, se cierran los párpados y es difícil
concentrarse.
El ser humano necesita dormir todos los días.
Sin un período de reposo tras la actividad, la mente y el
cuerpo se resienten y no pueden cumplir bien sus funciones.
Las personas que están despiertas durante
mucho tiempo se vuelven irritables, están más expuestas
a la enfermedad. Les cuesta pensar y poner atención en lo
que hacen. Algunas veces, hasta pueden llegar a tener alucinaciones.
Se ha comprobado que hay dos clases de descanso,
con y sin ensoñaciones. Al final de cada ciclo de 1,5-2 horas,
todos los humanos pasan por un período de ensoñación,
aunque muchos no puedan recordarlos. Parece que esta actividad interviene
para que nos sintamos descansados, aunque todavía queda mucho
por investigar en este tema.
A medida que la noche avanza, los períodos
de sueño se hacen más largos.
El cuerpo está dormido, pero hay una porción
del cerebro que permaneces despierta. Es por ello por lo que el
ensueño ocurre sólo en la mente. Mientras dura, la
persona puede actuar, pero no de un modo auténtico, es decir,
es frecuente ver a una persona hacer gestos mientras está
teniendo un sueño.
El contenido de los sueños refleja pensamientos
y sentimientos del individuo. Si los sueños son eróticos,
el corazón de la persona puede acelerarse y subir su presión
sanguínea.
Los ojos se mueven rápidamente, de un lado
a otro, debajo de los párpados, en relación con la
ensoñación. Si este movimiento no se realizase, es
posible que se tratara de un sueño cuyo tema centrar sea
algo que permanece inmóvil.
Diversos experimentos han demostrado que si se priva
a las personas de lo sueños, éstas se vuelven nerviosas
e irritables, y aumenta su hambre. Estas personas, después
del experimento, veían aumentar sus sueños en la proporción
necesaria para recuperar el tiempo perdido.
Otros experimentos han estudiado el sueño
como actividad mental que sobreviene en el transcurso de dormir.
Estos estudios establecen que no es que el individuo exprese deseos
inconscientes, si no que el sueño se alimenta de la información
obtenida durante la vigilia, es decir de la información que
capta el individuo para adaptarse mejor al medio que le rodea.
Al hablar de los sueños, debemos remontarnos
a los estudios de Freud, quien explica el olvido de los sueños
como un acto de autocensura, la repetición de un trauma.
Burdach, por su parte, opina que en los sueños
no se repite la vida diurna, sino que tienden a liberarnos de ella,
de sus placeres, sus trabajos, sus alegrías y sus penas.
Según él, el sueño toma fragmentos de la realidad
o, simplemente, se basa en nuestro estado de ánimo y simboliza
las circunstancias reales.
Sin embargo, la opinión general no es ésta.
Otros autores piensan que el sueño continúa siendo
la vida despierta, quedando determinado por la personalidad del
individuo, es decir, su edad, su sexo, su cultura...
Otro punto de vista lo tenemos en los autores que
opinan que el contenido más frecuente de nuestros sueños
son las cosas sobre las que sentimos algún tipo de pasión.
Así, cualquier razón puede estimular nuestras ansias
o repulsas sexuales, y dar lugar a un sueño compuesto por
ciertas representaciones a ellas asociadas.
Freud es de la opinión de que el sueño
es una realización de los deseos.
Existe una serie de sueños típicos
que todas las personas solemos tener.
- Vergüenza ante la propia desnudez
- Muerte de un ser querido
- Sueño de examen
- Sueños de contenido erótico
Conclusiones
personales
El tema de los sueños está lleno de
teorías totalmente contrapuestas, que nos muestran un camino
todavía por recorrer.
Por un lado están los autores que separan
del todo sueño y realidad. Por otro, las que creen que ambos
están relacionados, y que el sueño no es sino la continuación
de nuestra vida diaria.
A modo de conclusión, y como opinión
personal, me atrevería a hablar de una separación
íntimamente relacionada, es decir, por muy extraño
y desconocido que nos parezca un sueño, la información
en que se basa se ha obtenido de la vida cotidiana, algo que hemos
percibido a través de nuestros sentidos, aunque no seamos
conscientes, y que puede traducirse en imágenes.
El ser humano tiene sueños todas las noches,
aunque no los recuerde. Algunos de ellos pueden parecer absurdos,
sin pies ni cabeza, y pueden llevar a la persona a pensar que no
existe interpretación para ellos.
Algunos sueños son vividos muy intensamente,
hasta el punto de que la persona puede llegar a notar sensaciones
corporales placenteras. Por ejemplo, un sueño alto en contenido
erótico puede acabar en una polución nocturna, o que
el individuo se despierte repentinamente muy excitado.
Los sueños eróticos, como las fantasías
sexuales, pueden llevarnos a intentar comprender nuestra sexualidad.
A menudo hemos podido escuchar que los sueños
son el resultado de nuestros deseos ocultos, deseos que mantenemos
en secreto por vergüenza hacia los demás, y que se manifiestan
cuando estamos dormidos, porque no podemos controlarlos. Por ello,
algunas veces sentimos pudor al contar nuestros sueños eróticos,
no sólo por su contenido sexual, también porque nos
preocupa el qué dirán. Por ejemplo, si tenemos un
sueño en el que mantenemos relaciones sexuales con un miembro
de nuestro mismo sexo, lo ocultaremos por temor a la reacción
de los demás, a que piensen que somos homosexuales. O callaremos
aquella vez que soñamos con el compañero de trabajo,
por si acaso cree que nos sentimos atraídos por él.
Generalmente se ha pensado que el hombre es más
activo sexualmente. Esta opinión suele extrapolarse también
al mundo de los sueños, es decir, solemos pensar que los
hombres tienen más sueños eróticos que las
mujeres. Quizás esto se deba a que el hombre siente menos
pudor que la mujer la hora de hablar de estos temas, debido a la
educación que ha recibido, algo diferente a la de la mujer.
Me he permitido incluir en este monográfico
una serie de sueños eróticos pertenecientes a hombres
y mujeres de diferentes edades, para que podamos hacernos una idea
del tipo de sueños eróticos que suele tener el ser
humano.
Para concluir, sólo comentar que los sueños
forman parte de nosotros y, aunque todavía no hay consenso
sobre su razón de ser, algunos pueden hacernos pasar un buen
rato.
Anexo
I: Sueños eróticos de mujeres
Anexo
II: Sueños eróticos de hombres
|