| ORIGEN
DEL TRASTORNO: TEORIAS
Las primeras teorías acerca de la identidad de género
se hicieron a partir del descubrimiento de la existencia de un
trastorno infantil durante las últimas décadas del
siglo 20.
La
existencia de los infantes intersexo XY (varón genético)
que tienen genitales femeninos y que crecen con una identidad
de género femenina (las chicas cAIS), fue uno de los muchos
hechos que se conocieron tempranamente y que llevaron a los científicos
a reconocer que la identidad de género NO ESTÁ determinada
directamente por la posesión de genes XX vs. XY. En lugar
de esto, elaboraron la teoría de que la identidad de género
era neutral en el nacimiento, y que en la infancia temprana era
determinada por los genitales y por la crianza.
El principal impulsor de esta teoría era el Dr. John
Money de la Universidad John Hopkins.
De acuerdo a esta teoría, un infante poseedor de una vagina
y criado como niña, crecería con una identidad de
género femenina, independientemente de sus genes. De igual
manera, se predecía que un infante con un pene y criado
como niño iba a crecer con una identidad de género
masculina normal, independientemente de sus genes. Si la identidad
de género del niño(a) no resultaba de acuerdo a
este esquema, los psicólogos y psiquiatras asumían
que algo había salido "mal" en la crianza del
niño, o bien que el niño estaba mentalmente perturbado
o delirante (i.e.,"mentalmente enfermo") Las correcciones
para cualquier problema de identidad de género eran buscadas
a través de la psiquiatría bajo el supuesto de que
estas "perturbaciones mentales" podían revertirse.
La idea era hacer que los genitales se vieran cosméticamente
correctos, ya de niño o de niña, y luego criar al
infante en su correspondiente género, creyendo que este
crecería con una normal y correspondiente identidad de
género. Estos chicos, a pesar de haber sido educados como
niñas, todos exhibieron los rudos juegos de los niños
pequeños. En su adolescencia, cada uno de ellos se rebeló,
a pesar de toda evidencia, en contra de sus genitales femeninos
y su educación femenina, y afirmaron que eran niños
y que querían ser cambiados en tales. Algunos de ellos
desesperadamente buscaron novias, al igual que lo harían
otros chicos adolescentes.
En lugar de revertir la identidad de género innata y cambiar
a estos chicos en chicas, estas cirugías practicadas en
su infancia en realidad los convirtieron ¡en el equivalente
de transexuales de mujer a hombre! Desde entonces, muchos de estos
chicos se han sometido a una reasignación hormonal y de
género de mujer a hombre. Trágicamente, los efectos
de su cirugía infantil impiden la reconstrucción
de unos genitales masculinos y en muchos casos incluso les impide
tener experiencias sexuales placenteras y orgasmos.
Esto demostró que esta teoría era errónea.
Actualmente existen dos teorías la psicoanalítica
y la biológica. Nos centraremos en la más actual,
la biológica, que hipotetiza que la autopercepción
innata del género está determinada por el cerebro
y por el sistema nervioso central prenatal.
A. HIPOTESIS BIOLÓGICA
El género físico del feto está establecido
por el apareamiento de un cromosoma simple de ambos padres al
momento de la concepción. XX para mujeres y XY para hombres.
Sin embargo, no es sino hasta mas adelante que las diferencias
físicas basadas en el género cromosico del feto
se desarrollan. Estas diferencias son estimuladas por una infusión
de hormonas. Al mismo tiempo, la identidad de género del
feto, (el género del cerebro) comienza su desarrollo. Acuerdo
a una teoría tan ampliamente aceptada que intenta explicar
el origen del transexualismo, si el momento de este influjo hormonal
es inadecuado, o la mezcla de hormonas es defectuosa, una disparidad
entre el género físico y el género mental
puede ocurrir. Es por esta razón que el transexualismo
es frecuentemente descrito como un defecto de nacimiento.
Desafortunadamente, para el transexual que trata de ganar la
aceptación de los demás, este defecto de nacimiento
no tiene efectos visibles. El transexual parece ser un hombre
o una mujer perfectamente normal, con características sexuales
primarias y secundarias normales. A diferencia de las características
faciales que distinguen al Síndrome de Down, o la falta
de control muscular causado por la parálisis cerebral,
el transexualismo no puede ser detectado visualmente o bajo otros
medios. Debido a que los demás no pueden ver nada aparente,
llegan a la conclusión de que el transexualismo no es un
defecto físico, sino mas bien un problema mental/emocional.
Es una creencia común a la vez que errónea el que
con un poco de auto-disciplina, o con consejeria, una persona
transexual puede actuar normalmente y aceptar su lugar en la vida.
ESTUDIO: Una Diferencia en el Cerebro humano y su relación
con La Transexualidad
Los transexuales tienen el fuerte sentimiento, que con frecuencia
se remonta a la infancia, de que nacieron con el sexo equivocado.
La posible etiología biológica de la transexualidad
ha sido el tema de debate durante muchos años. Aquí
mostramos que el volumen de la subdivisión central de la
cama núcleo de la estria terminalis (BSTc), un área
del cerebro que es esencial para el comportamiento sexual, es
más grande en los hombres que en las mujeres. Un BSTc de
tamaño femenino fue encontrado en transexuales de hombre
a mujer. El tamaño del BSTc no fue influenciado por las
hormonas sexuales en la edad adulta y fue independiente de la
orientación sexual. Nuestro estudio es el primero en mostrar
una estructura del cerebro femenina en transexuales genéticamente
masculinos y apoya la hipótesis de que la identidad de
género se desarrolla como un resultado de la interacción
entre el cerebro que se está desarrollando y las hormonas
sexuales. La investigación de la genética, las gónadas,
o el nivel de hormonas de los transexuales hasta ahora no ha producido
ningún resultado que explique su estatus. En animales experimentales,
sin embargo, las mismas hormonas gonadales que prenatalmente determinan
la morfología de los genitales también tienen influencia
en la morfología y en el funcionamiento del cerebro de
una manera sexualmente dimórfica. Esto condujo a la hipótesis
de que la diferenciación sexual en el cerebro de los transexuales
podría no haber seguido la línea de la diferenciación
sexual del conjunto del cuerpo. En años recientes, varias
diferencias anatómicas en relación con el sexo y
la orientación sexual han sido observadas en el hipotálamo
humano, pero hasta ahora ninguna investigación neuroanatómica
se ha efectuado en relación con la expresión de
la identidad de género cruzada (transexualidad).
Se
ha estudiado el hipotálamo de seis transexuales de hombre
a mujer (T1-T6); este material fue recolectado durante los últimos
once años.Se buscaba una estructura cerebral que fuese
sexualmente dimórfica, pero no influenciada por la orientación
sexual, pues los transexuales de hombre a mujer pueden estar "orientados"
hacia cualquiera de los sexos en lo que se refiere a la conducta
sexual. las anteriores observaciones mostraron que el núcleo
paraventricular (PVN), el núcleo sexualmente dimórfico
(SDN) y el núcleo supraquismático (SCN) no reunían
estos criterios (y [6] datos sin publicar). Aunque no hay un modelo
animal aceptado para alteraciones de identidad de género,
la cama núcleo de la estria terminalis (BST) se reveló
ser un candidato apropiado para el estudio por los siguientes
motivos. Primero, es sabido que el BST juega un papel esencial
en la conducta sexual de los roedores. No sólo se han encontrado
receptores de estrógeno y andrógeno en el BST, sino
que también es un centro de aromatización mayor
en el cerebro de la rata cuando se está desarrollando.
El BST en la rata recibe proyecciones principalmente de la amígdala
y proporciona un fuerte ingreso en la región preóptica-hipotalámica.
Conexiones recíprocas entre hipotálamo, BST y amígdala
también se encuentran bien documentadas en animales de
laboratorio. Además, diferencias sexuales en el tamaño
y número de células del BST han sido descritas en
roedores que son influenciados por esteroides gonadales en desarrollo.
También en los humanos se ha informado que una particular
parte caudal del BST (BNST-dspm) es 2,5 veces más grande
en el hombre que en la mujer.
La parte central del BST (BSTc) se caracteriza por sus células
de somatostatín y su inervación vasoactiva intestinal
polipéptida (VIP). Nosotros medimos el volumen del BSTc
sobre la base de su inervación VIP (Fig. 2).
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| a) hombre heterosexual |
b) mujer heterosexual |
c) hombre homosexual |
d) transexual hombre a mujer |
| FIGURA 2: Sección representativa
del BSTc inervada por polipéptido intestinal vasoactivo
(VIP). A: hombre heterosexual; B: mujer heterosexual; C: hombre
homosexual; D: transexual hombre a mujer. Barra=O,5 mm. LV:
ventrículo lateral. Observar que hay dos partes del
BST en A y B: subdivisión medial de tamaño pequeño
(BSTm), y gran subdivisión central de tamaño
oval (BSTc). |
El
volumen del BST en hombres heterosexuales (2,49 aprox.0,16 mm
cúbicos) era un 44% más grande que en mujeres heterosexuales
(l,73 aprox.0,13 mm cúbicos)(P<0.005) (Fig. 3). Se encontró
que el volumen del BST en hombre homo y heterosexuales no difería
en una forma estadísticamente significativa (2,81 aprox.
0,20 mm cúbicos)(P=0.26). El BSTc era un 62% más
grande en los hombre homosexuales que en las mujeres heterosexuales
(P<0.005). El SIDA no parece tener influencia sobre el tamaño
del BSTc: el tamaño del BSTc de dos mujeres heterosexuales
infectadas de SIDA y el de tres hombres heterosexuales igualmente
infectados de SIDA permanecieron dentro de los límites
de sus correspondientes grupos de referencia. Los heterosexuales
infectados de SIDA fueron por consiguiente incluidos en el correspondiente
grupo de referencia a efectos estadísticos. Un pequeño
volumen de BSTc fue encontrado en los transexuales de hombre a
mujer (1,30 aprox 0,23 mm cùbicos). Su tamaño era
sólo del 52% del que se encontró en los hombres
de referencia (P<0.005) y del 46% del de los hombres homosexuales
(P<0.005). Aunque el volumen medio del BSTc de los transexuales
era incluso más pequeño que el de las mujeres, la
diferencia no llegaba a tener significación estadística
(P=0.13). El volumen del BSTc no estaba relacionado con la edad
en ninguno de los grupos de referencia estudiados (P0.15), indicando
que el pequeño tamaño del BSTc que se observó
en los transexuales no era debido al hecho de que eran, en promedio,
de l0 a 13 años mayores que los hombres hetero y homosexuales.
El
BST juega un papel esencial en el comportamiento sexual masculino
y en la regulación de la descarga de gonadotropina, como
muestran los estudios realizados en ratones. No hay evidencia
directa de que el BST juegue este papel en el comportamiento sexual
humano, pero nuestra demostración de un patrón dimórfico
en el tamaño del BSTc humano, que está de acuerdo
con las diferencias sexuales previamente descritas en una parte
más caudal del BST (BNST-dspm) [19], indica que este núcleo
puede también estar involucrado en las funciones humanas
sexuales o reproductivas. Se ha propuesto que las diferencias
neuroquímicas en el BST del ratón pueden ser debidas
al efecto de las hormonas sexuales durante el desarrollo y en
la edad adulta [22,23]. Nuestros datos con humanos, sin embargo,
indican que el volumen del BSTc no se ve afectado por la variación
de las hormonas sexuales a edad adulta. El volumen de BSTc de
una mujer de 46 años que había sufrido durante por
lo menos un año un tumor del córtex adrenal que
producía altos niveles sanguíneos de androstenodiona
y testosterona, estaba en el registro del de otras mujeres. Más
aún, dos mujeres postmenopaúsicas (de más
de 7O años) mostraron un BSTc de tamaño femenino
completamente normal.
(Fig. 3: M1, M2). Como todos los transexuales han sido tratados
con estrógenos, el reducido tamaño del BSTc podría
posiblemente ser debido a la presencia de altos niveles de estrógeno
en la sangre. La prueba en contra de ello proviene del hecho de
que los transexuales T2 y T3 mostraron los dos un pequeño
BSTc, del tamaño del femenino (Fig.3), a pesar de que T2
dejó de tomar estrógeno aproximadamente 15 años
antes de su muerte, pues sus niveles de prolactina eran demasiado
elevados y T3 detuvo el tratamiento de hormonas pues le fue encontrado
un sarcoma aproximadamente tres meses antes de su muerte. También
un hombre de 31 años que sufría de un tumor adrenal
feminizante que causaba altos niveles de estrógeno, tenía,
sin embargo, un BSTc muy grande (Fig. 3: S2).
Una
posible explicación de estos resultados sería que
el tamaño femenino del grupo de transexuales fuese debido
a la falta de andrógenos, pues todos ellos habían
sido castrados con excepción de T4. Sin embargo, estudio
a otros hombres que habían sido castrados a causa de un
cáncer de próstata (uno y tres meses antes de su
muerte: S4 y S3 respectivamente), y se encontro que el tamaño
de su BSTc se situaba en el extremo alto de la gama masculina
normal. El tamaño del BSTc del único transexual
que no había sido castrado (T4) se situaba en el medio
de las marcas de los transexuales (Fig. 3). No sólo cinco
de los transexuales estaban castrados, sino que además
todos habían utilizado el antiandrógeno acetato
de ciproterona (D.C.I.). Un efecto del D.C.I. sobre el BSTc no
parece verosímil, pues T6 no había tomado D.C.I.
durante los últimos 1O años, y T3 no tomó
D.C.I. durante los dos años anteriores a la muerte y a
pesar de ello tenía un BSTc de tamaño femenino.
En
resumen, las observaciones sugieren que el pequeño tamaño
del BSTc en transexuales de hombre a mujer no puede ser explicado
por diferencias en el nivel de hormonas sexuales en la edad adulta,
sino que se establece durante el desarrollo por la acción
organizativa de las hormonas sexuales, una idea apoyada por el
hecho de que una castración de la rata macho recién
nacida y una androgenización de la rata hembra de hecho
produjo cambios significativos en el número de neuronas
del BST y suprimió su dimorfismo sexual.
Considerado junto con información sobre animales, el estudio
apoya la hipótesis de que las alteraciones en la identidad
de género pueden desarrollarse como resultado de una interacción
alterada entre el desarrollo del cerebro y las hormonas sexuales.
La acción directa de factores genéticos también
debe ser tomada en consideración sobre la base de los experimentos
con animales.
No
se encontro ninguna relación entre el tamaño del
BSTc y la orientación sexual, es decir, el que les atrajeran
los hombres (T1,T6), las mujeres (T3, T2, T5), o ambos (T4). Más
aún, el tamaño del BSTc no es diferente en hombres
homosexuales y heterosexuales, lo cual renforzó la idea
de que el reducido tamaño del BSTc es independiente de
la orientación sexual. Además, no hay diferencia
en el tamaño del BSTc entre los transexuales que empezaron
pronto (T2, T5, T6) y los que empezaron tarde (T1, T3), lo cual
indica que el reducido tamaño se relaciona con la alteración
de la identidad de género per se más bien que con
la edad a la cual ésta es aparente. Es muy interesante
que el reducidísimo tamaño del BSTc en los transexuales
parezca ser una diferencia cerebral muy local. No pudimos observar
cambios similares en otros tres núcleos hipotalámicos,
es decir, el PVN, el SDN o el SCN en los mismos individuos (información
no publicada). Ello puede ser debido a que estos núcleos
no se desarrollan todos al mismo tiempo, o a la diferencia entre
estos núcleos y el BST con respecto a la presencia de receptores
de hormonas sexuales o aromatasa. Ahora se está estudiando
la distribución de receptores de hormonas sexuales y la
actividad de la aromatasa en varios núcleos hipotalámicos
en relación con la orientación sexual y el género.
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