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Usted impulsó la creación de Grupos de Hombres en
Euskadi. ¿Cuál era el objetivo?
En
1990 impulsé la creación del primer Grupo de Hombres
en Bilbao. Existían experiencias similares en otros puntos
del Estado Español (Valencia, Sevilla) con planteamientos
similares.
Fue una iniciativa un poco intuitiva
pues no conocía esas experiencias a fondo y respondía
a la necesidad sentida por los hombres de crear un espacio de encuentro
donde poder reflexionar acerca del significado de la masculinidad,
de los cambios que como hombres venimos experimentando y también
un espacio de apoyo mutuo entre hombres que no nos conformamos con
los roles o papeles asignados tradicionalmente al género
masculino.
Los objetivos se resumían
en experimentarlo y, para nuestra sorpresa, estuvimos más
de cinco años con reuniones cada tres semanas, una tarde
completa, enriqueciéndonos y aportando unos a otros, las
más de las veces interrogantes. También hemos generado
algún documento (ver www.informacionsexual.com)
Podemos decir que el hecho de constituir
un grupo de hombres es un objetivo en sí mismo: la creación
de espacios de reflexión, intercambio de experiencias e inquietudes.
Otro objetivo es facilitar un cambio real en nuestra vidas desde
un planteamiento solidario con las mujeres.
- ¿Por qué
ve necesario crear grupos específicos de varones?
Porque llevamos mucho trabajo pendiente
que hacer de reflexión, cambio personal y de solidaridad
con las mujeres. Necesitamos estar solos para poder cuestionar desde
nosotros las cosas y encontrar nuestras soluciones.
También hemos tenido experiencias
muy agradables y enriquecedoras con grupos de mujeres donde, de
forma previa, se habían tratado algunas cuestiones (la sexualidad,
la afectividad, la paternidad...) y luego poníamos en común
las conclusiones.
- Habrá quien
piense que sería mejor que los dos sexos trabajaran juntos
para lograr la anhelada igualdad. ¿Por qué cree que
es mejor hacerlo por separado?
Pienso que son dos opciones que
no se excluyen. Al igual que muchas mujeres sienten que necesitan
espacios propios, también los hombres lo sentimos así.
Como he dicho anteriormente los espacios compartidos también
existen y son fructíferos.
- Conocemos ya las
reivindicaciones de las mujeres, pero ¿cuáles son
las inquietudes de los hombres?
A los hombres nos preocupan dos cuestiones fundamentales:
1. El significado de la masculinidad
en nuestras vidas y cómo podemos ser más felices siendo
hombres y no muriendo en el intento. Y tampoco agrediendo a las
mujeres con las que convivimos.
2. Mostrar en hechos concretos este
cambio y conseguir relaciones en lo persnal más respetuosas
y en lo social más justas con las mujeres.
Las cuestiones pendientes de muchos
hombres se centran más en la esfera personal, en recuperar
el mudo de lo afectivo, atrevernos a amar, a compremeternos afectivamente,
en redescubrir el placer y el privilegio de la paternidad, la co-rresponsabilidad
en la relación de pareja, etc.
- ¿Cómo
recibe el hombre el nuevo orden social? Seguro, asustado, desorientado...
Pienso que muchos hombres están muy cofundidos y desorientados.
En poco más de tres décadas han cambiado mucho las
cosas, la imagen de la mujer, las exigencias sociales, profesionales,
las nuevas formas de familia y de vida. Y los modelos viejos son
inservibles y estamos embarcados en el apasinante reto de crear
relaciones más justas y respetuosas, no sólamente
entre las personas sino con la propia naturaleza y entre países.
Debemos esforzarnos en encontrar soluciones creativas para los conflictos
y no recurrir a la fuerza o al poder para solventarlos. |