Hemeroteca de Sexología

 

Una investigación concluye que el embarazo no inhibe el deseo sexual

Dos profesoras de la Universidad de Granada han estudiado
la evolución psicológica de 39 mujeres en estado

INÉS GALLASTEGUI
Ideal, 13.Marzo.2003

Una investigación realizada por dos profesoras de la Universidad de Granada ha concluido que, en contra de lo que sostenían otros estudios sobre la materia, las mujeres embarazadas no experimentan una disminución de su deseo sexual. Incluso, afirman las autoras, «la satisfacción sexual plena de la mujer correlaciona con el sentimiento de felicidad por estar en periodo de gestación» y, en muchos casos, las mujeres «se sienten más atractivas al final del embarazo que antes del mismo».

María Paz Bermúdez, profesora de Psicología Evolutiva, y Ana Isabel Sánchez, miembro del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico, estudiaron a 39 mujeres en estado, de entre 17 y 40 años, todas ellas pacientes de la consulta de Obstetricia y Ginecología de un hospital gaditano del Servicio Andaluz de Salud. De ellas, 8 estaban embarazadas de hasta tres meses, 18 de entre tres y seis meses y 13, en el último tercio de la gestación.

Inhibición

Las pacientes respondieron a una serie de cuestionarios con el fin de analizar sus alteraciones emocionales y sus cambios de actitud frente al sexo. El resultado, según las investigadoras, fue concluyente: «No se puede hablar de una inhibición del deseo sexual durante el estado de gestación». Es decir, según estas profesoras, las futuras madres tienen las mismas ganas de hacer el amor que antes de quedar preñadas.

En la investigación se señala que el deseo sexual disminuye ligeramente entre las mujeres embarazadas de seis a nueve meses. Pero ni siquiera en esos casos su perfil se ajusta a lo que los psicólogos califican como deseo sexual inhibido.

María Paz Bermúdez definió este trastorno como «la disminución o ausencia de fantasías o deseos de actividad sexual de forma persistente o recurrente». Entre sus consecuencias para el individuo que lo padece, la psicóloga resaltó «un malestar acusado o dificultades de relación interpersonal».

Sexo oral

Las investigadoras señalaron que durante el embarazo se producen «cambios en las prácticas sexuales» derivados, por un lado, de las transformaciones físicas que conlleva la gravidez y, por otro, de las alteraciones de los niveles hormonales. Otros estudios científicos, apuntaron, han detectado que hay «un declive progresivo en la realización del coito», pero eso «no significa que no se lleven a cabo otras prácticas sexuales», como el sexo oral y la masturbación.

El trabajo de Bermúdez y Sánchez destaca que el embarazo es una etapa «muy especial para la mujer», durante la cual es frecuente que aparezcan ansiedad, depresión e inestabilidad emocional; pese a ello, subrayaron, es muy habitual que las futuras mamás no reciban ningún tratamiento apropiado. «Se han utilizado entre otros -señalan- los fármacos antidepresivos, aunque ninguno parece ser seguro para el desarrollo del feto».

Las psicólogas no detectaron una disminución del deseo sexual a medida que avanza el periodo de gestación, pero sí que encontraron diferencias en la situación anímica de las participantes. «Las mujeres que se encuentran entre el tercer y el sexto mes de gestación presentan mayores niveles de depresión y ansiedad que el resto de mujeres gestantes», apuntó Bermúdez, quien lo atribuyó a que los cambios físicos inherentes al embarazo aparecen sobre todo durante ese segundo trimestre. La inestabilidad emocional se reduce en el último trimestre de la gestación porque la mujer está más habituada a su estado.