| Algunas
de las 49 muertes de mujeres a manos de sus compañeros sentimentales
este año, como la de Ana María Fábregas tras
haber puesto más de 20 denuncias antes de morir a martillazos
en junio pasado, se podrían haber evitado si se evaluara
la peligrosidad real del agresor desde la primera denuncia de su
víctima. Algo que parece lógico, pero que rara vez
ocurre. María Castellano, catedrática de Medicina
Legal y Forense de la Universidad de Granada, especialista en psiquiatría
forense y experta en temas de violencia familiar, dirige desde hace
cuatro años un equipo de investigación que ofrece
a los jueces servicios de valoración médico-forense
de la violencia familiar en Andalucía oriental.
Los informes (más de 70) que
realizan los miembros de su universidad, compuesta por siete personas
y con subvención oficial, tienen dos peculiaridades con respecto
a las habituales pruebas periciales. Para realizarlos se entrevista
a "todas las personas a las que afecta el clima de violencia",
es decir, no sólo a la mujer que presenta la denuncia, sino
también a los hijos y, más importante, al agresor.
Además , las entrevistas se realizan "en su medio ambiente,
en donde viven". "A veces la mujer que ha denunciado está
en la misma casa que el agresor, y uno ve la dinámica entre
ellos cuando están contando sus problemas, que actitud tienen",
explica Castellano.
La catedrática que participó
durante la pasada semana en un curso de la Universidad Internacional
Menéndez Pelayo en Santander, critica que normalmente cuando
el juez pide un informe a un forense tras una denuncia por maltrato,
éste sea "muy somero y aislado, sólo de la víctima
y de cara a evaluar la lesión que tiene alguien desde un
despacho". Para Castellano, el problema "requiere una
valoración médico-forense de la violencia, un informe
mucho más global, en el que se vea a los agresores".
"Con una buen exploración
y hablando con las personas, rápidamente se manifiestan cómo
son, porque son individuos que no lo ocultan", explica la experta,
que afirma que es "fácil de detectar" a un maltratador.
"Utilizamos un cuestionario que da 16 rasgos de personalidad
que retratan muy bien a la persona". Así, "puntuaciones
extremas en impulsividad, agresividad, afectación por los
sentimientos, inestabilidad emocional, ansiedad, tensión,
sobreexcitación", dan pistas para saber, "de forma
precoz", "qué riesgo tiene de cumplir sus amenazas".
La evaluación también permite ver "el estado
médico-psicológico de la mujer y de los hijos y qué
ayuda necesitan".
Castellano advierte que "no
se pone el énfasis en que, cuando una mujer denuncia, está
poniendo sobre la mesa del juez lo que ocurre en su casa, su situación
personal, la de sus hijos y de su marido". Así, medidas
como las contempladas en la nueva orden de protección a las
víctimas de la violencia doméstica "están
muy bien sobre el papel". "Pero hay que aplicarlas teniendo
en cuenta las personas a las que se dirigen", añade.
Es importante, según la experta, que los jueces
dicten sentencias "adecuadas a la realidad de cada caso, comprendiendo
bien qué pasa en esa familia, cómo es la mujer y qué
medidas son las mejores para ayudarla
psicológicamente".
La catedrática cree que éste
es un momento "ideal" para crear estas unidades de valoración
de la violencia familiar, ya que se están constituyendo institutos
de medicina legal en cada comunidad autónoma. Agrupan "a
los médicos forenses para asesorar a los jueces y servir
de apoyo proporcionando pruebas", detalla. Según Castellano,
"estos institutos exigen una organización de la medicina
legal similar a la que hay en Europa", es decir, tendentes
a la especialización. "Por eso deben existir estas unidades
en las que se integre un equipo multidisciplinar que realice estas
evaluaciones globales, con apoyo de asistentes sociales y de psicólogos",
sostiene.
Su proyecto, al ser universitario,
sólo recibe una subvención anual de 6.000 euros, "para
los desplazamientos", puntualiza la experta. Sin embargo, Castellano
cree que el coste de la implantación de estas unidades de
valoración de la violencia doméstica en todos los
institutos de medicina legal no sería muy gravoso. Asegura
que no generarían "un coste adicional", ya que
bastaría con adscribir a estas unidades a funcionarios de
los institutos forenses. "es una cuestión más
organizativa que económica", concluye. |