| ¿Cómo
se puede incluir el orgasmo femenino en un nuevo tipo de relación
sexual sin que haya una discusión que haga pensar al hombre
que no es lo bastante bueno? ¿Y cómo pueden hacer
las mujeres que su orgasmo sea importante y parte integrante de
la relación sin interrumpir el bello contacto entre dos personas?
Hoy
día, algunas mujeres se sienten solas cuando tienen un orgasmo
provocado por ellas mismas mientras practican sexo con un hombre.
Una lectora escribe una carta que
expresa esa situación y muestra que algunas mujeres están
intentando descubrir una forma nueva de mantener una relación
sexual con los hombres: "Soy una chica de 18 años. Con
mi pareja... sólo he mantenido dos relaciones sexuales completas.
La primera, dentro de las circunstancias en las que se dio, fue
bien, eyaculación precoz, pero puedo llegar a comprenderlo.
En cambio, la última vez tardó menos de 30 segundos
en correrse, y me dejó más sola que nada. Sé
que ya nos habíamos estimulado mucho antes y comprendo su
nivel de excitación, pero yo llego al orgasmo enseguida mediante
la masturbación... A mi pareja no parece que le moleste...".
"¿Cómo le planteo
el tema? Sé que me quiere, pero yo vengo de estar con otro
chico que era fenomenal... y no quiero que vuelva a pasar. Ya sé
que lo más importante no es el orgasmo ni la penetración,
soy la primera que se provoca a sí misma los orgasmos mientras
mi pareja me acaricia... Pero no me gusta quedarme con esa sensación
de abandono, egoísmo, despreocupación. El sexo es
cosa de dos, y así me gustaría sentirlo: dar y recibir".
Qué
bien expresa la sensación de sentirse alienada cuando tiene
que provocarse el orgasmo por su cuenta, al mismo tiempo que participa
por completo con su pareja cuando él tiene un orgasmo en
su vagina; siente que no es justo, no es recíproco, se siente
abandonada y le considera egoísta, pero no quiere tener esa
imagen de él. Lo que desea es cambiar su forma de practicar
sexo. Su pregunta de cómo plantearle el asunto es razonable.
El sexo debería ser un placer
que permita el mutuo abandono, un tiempo y un espacio en los que
los dos pueden dejarse ir y sentirlo todo, sin tener que preocuparse
por contenerse o sin sentir la necesidad de explicarle a la otra
persona que vea las cosas desde un nuevo punto de vista; es demasiado
esfuerzo.
Sin embargo, la autora de la carta
ve que tiene que provocarse ella misma el orgasmo, masturbarse mientras
practica el sexo con su chico o después de que él
acabe. Y se siente sola. Se pregunta cómo cambiar la actitud
de él, cómo hacer que sea una relación más
mutua, de dar y recibir. Quiere tener una mejor relación
sexual con él, con toda la razón.
No es justo que las mujeres tengan
que esforzarse tanto en inventar una nueva dinámica para
el sexo, en ser responsables de su propia satisfacción, pero
ésa es la situación: nuestra generación va
a ser la primera que invente un nuevo tipo de relaciones sexuales
que en el futuro le parecerán normales a la gente.
Ojalá tuviera una varita mágica
con la que hacer desaparecer el problema. Pero es una oportunidad
magnífica de cambiar la historia. |