| «La
sexualidad masculina se encuentra atravesada por una serie de mitos
tremendamente destructivos que bloquean, una y otra vez, la posibilidad
de disfrute y bienestar sexual para muchos hombres», asegura
Fernando Villadangos.
El tamaño del pene:
«Es una obsesión típicamente masculina
-asegura el psicólogo-. En nuestra página web sigue
siendo uno de los temas fundamentales de discusión entre
los hombres. En cambio, si les preguntas a 100 mujeres, 98 te responden
que lo que importa es que sepa utilizarlo, no el tamaño;
la calidad, no la cantidad».
Erección «instantánea
y permanente»: El modelo de sexualidad es «falocrático».
Muchos varones se sienten angustiados por creencias erróneas,
como que «en una relación sexual debe darse siempre
una erección, que debe ser instantánea desde un principio,
mantenerse durante toda la relación sexual y terminar en
una eyaculación, señal de que el hombre ha gozado».
Estas 'obligaciones', asegura el experto, van en contra de la naturaleza.
Y la ansiedad por cumplirlas puede arruinar el disfrute.
El placer femenino:
El reconocimiento de la sexualidad de las mujeres, afirma Villadangos,
ha traído consigo el miedo de los varones a no saber satisfacerles,
a no estar a la altura. «El hombre se siente responsable de
'dar' placer a la mujer y esto le sitúa en un conflicto,
porque no se puede 'dar' placer; se puede 'compartir' placer»,
subraya.
El coito como camino, el
orgasmo como meta: En muchas relaciones hay una «obsesión
por cumplir todos los pasos que llevan al coito y al orgasmo».
Los varones deberían escuchar los deseos y preferencias femeninos:
«El hombre quiere dar placer a la mujer como él piensa
que la mujer goza, no como la mujer necesita. El modelo masculino
pasa por la penetración y el orgasmo y el hombre lo intenta
imponer. Hay una incomunicación de género». |