Hemeroteca de Sexología

 

LA FISCALIA ALERTA DEL AUMENTO DE CASOS DE MALOS TRATOS ENTRE PAREJAS DE VEINTEAÑEROS

ACUMULA MAS DE 40 DENUNCIAS DE JÓVENES QUE NO
PASAN DE LOS 26 AÑOS . GRANADA ES LA CUARTA PROVINCIA
DE ESPAÑA CON MÁS MUJERES MALTRATADAS

YO REIVINDICO

 

ISABEL RODRÍGUEZ CALVO.
MÉDICA, ESPECIALISTA EN MEDICINA PREVENTIVA Y SALUD PÚBLICA.

El día 25 de noviembre se ha establecido como jornada de manifestación contra la violencia que sufre la mujer en el ámbito doméstico. Yo voy a reflexionar sobre su aspecto sanitario. La Violencia Doméstica (VD) no comienza de forma repentina, sino que es el resultado de un proceso que se va desarrollando a lo largo del tiempo y que evoluciona desde la bofetada que no deja lesión objetiva hasta la muerte de la victima, pasando por todo tipo de agresión: física, emocional, sexual y psicológica. Es un problema estructural que trasciende a las condiciones sociales, culturales, demográficas y económicas de las mujeres que la padecen, por lo que cualquier mujer está expuesta a se víctima.

La VD tiene graves consecuencias sobre la salud de las mujeres y no se limita a consecuencias puntuales y agudas de maltrato, sino que incluyen una gran variedad de síntomas y patologías a largo plazo. Diversos estudios han demostrado que las mujeres maltratadas tienen un mayor riesgo de padecer dolor crónico, diversas somatizaciones, mayor consumo de sustancias , trastornos gastrointestinales, ansiedad, depresión e intento de suicidio, en la mayoría de las ocasiones el motivo de consulta médica es por síntomas físicos y / o psíquicos poco específicos que suelen ser la carta de presentación de una situación de maltrato. Pero además, la VD tiene graves consecuencias para la salud y el desarrollo cognitivo de los hijos e hijas.

La magnitud y trascendencia del problema ha llevado a la Organización mundial de la Salud a declararla como "Grave Problema de salud Pública" cuya prevención debe ser una prioridad para todos los Estados.

Este tipo de violencia es una realidad compleja y su etiología es multifactorial lo que hace que se la considere como una Enfermedad Médico-Social con repercusiones jurídicas, y los profesionales sanitarios tenemos que tomar conciencia de que como tal problema de salud nos atañe, y como acto constitutivo de delito nos obliga a colaborar con la Justicia .

Por tanto, mi llamada de atención va hacia los profesionales sanitarios. Profesionales que ante cualquier tipo de enfermedad se entregan en cuerpo y alma para investigar su causa, estudiar su tratamiento y adoptar las medidas de prevención pertinentes. Entonces ¿por qué no actuamos con la misma dedicación y entrega ante esta pandemia, cuya tasa de morbilidad y mortalidad es tan preocupante, amén de sus graves consecuencias individuales, familiares y sociales? En Granada han sido atendidas en los servicios sanitarios 391 casos de VD mayores de 18 años, en los ocho primeros meses de este año, de los cuales 373 han sido mujeres y 18 han sido hombres. Estos datos son un porcentaje muy bajo respeto de la verdadera prevalencia de este problema de salud., pues sólo se ponen de manifiesto las lesiones físicas graves, en tanto que se ocultan el maltrato psíquico, el emocional, el sexual y las secuelas de los golpes que no generan lesiones externas.

Se han esgrimido vanos argumentos para justificar esta falta de detección del maltrato en los servicios sanitarios, de ellos yo destacaría: la ignorancia por parte de los profesionales del alcance de la VD y la dinámica de la misma; el considerar que esto pertenece a la esfera privada y que a ellos sólo les compete tratar las lesiones producidas, máxime cuando consideran que l mujer no quiere comunicarlo y, sobre todo, la falta de formación al respecto y la desmotivación. Esto se da tanto en el nivel de atención Primaria como en el nivel especializado. Rodríguez Vega y Fernández Liría reconocen la escasa sensibilidad de la comunidad científica psiquiátrica hacia el problema de los malos tratos, quizás porque es más fácil considerar que debe ajustarse a "moldes psicopatológicos" establecidos, en lugar de preguntarse por "lo que queda oculto".

Sin embargo, una eficaz atención sanitaria de este problema de salud puede ayudar a romper el ciclo de la violencia y a salvar vidas.

Por lo que reivindico a todos los profesionales de la salud una concienciación de esta enfermedad médico-social y un abordaje integral de la misma, un profesional solo no puede tratarla, tienen que colaborar los médicos / as, personal de enfermería y trabajadores sociales del Sistema en colaboración con personal docente, Policía y justicia. Y como en cualquier otra patología tiene que realizarse: Prevención Primaria con una intervención social que cree u clima de no tolerancia hacia los agresores; a través de la educación para la salud dando pautas de unas relaciones interpersonales, de comunicación y convivencia basadas en el apoyo mutuo y la comprensión; así como, fomentando redes de apoyo social para las personas en riesgo; con una intervención adecuada a las embarazadas víctimas de maltrato prevenimos los efectos nocivos que el mismo supone para el feto. Actuando a este nivel de prevención también rompemos el círculo de la violencia transgeneracional, pues es suficientemente conocido que los hijos /as suelen producir con bastante frecuencia los mismos patrones de conducta que los padres. Prevención secundaria: sabiendo realizar un buen diagnóstico diferencial que detecte todo caso, teniendo un actitud de empatía hacia la paciente y sabiendo derivar el caso al o la trabajado r/ a social o cualquier otro profesional.

Los gestores tienen que tener en cuenta que la VD supone un alto coste par a los servicios sanitarios por un mayor uso de estos por parte de estas pacientes y el mayor consumo de fármacos debido a una errónea medicación del problema.

Por consiguiente, todas las instituciones relacionadas con la VD deben planificar un abordaje con mayor rigor científico y con mayor voluntad de solucionar este grave problema.