| La
principal fuente de información sexual de los adolescentes
son... otros adolescentes. Así se desprende de una amplia
encuesta realizada por la Sociedad de Sexología Al-Garaia
entre 2000 estudiantes de 14 a 17 años en 18 institutos de
la capital granadina. La segunda fuente informativa en importancia
es, en el caso de los varones, el material pornográfico,
y para las chicas, los padres, pero con mensajes destinados a infundir
miedo, más que aclarar dudas. Profesores, expertos y libros
ocupan lugares secundarios. A juicio de Fernando Villadangos, presidente
de Al-Garaia y coordinador de esta investigación, "es
fácil comprender la existencia de tantos mitos sexuales y
creencias falsas derivadas de estas fuentes de información
inadecuadas. Según el estudio, los propios jóvenes
desconfían de la información que les trasmiten sus
amigos y la pornografía, de modo que sus primeras relaciones
están marcadas por el miedo y las dudas.
La investigación `Niveles de información
sexual en adolescentes granadinos´ está basada en dos
cuestionarios anónimos que respondieron alumnos de segundo
ciclo de enseñanza secundaria. Entre los varones, los amigos
son la principal fuente de información (36,6%), seguidos
de las revistas y vídeos pornográficos (19,9%), expertos
(14,1%) ?como los propios miembros de Al-Garaia?, profesores (13,43%),
padres (9,64%) y libros (6,63%). También para las chicas,
las amistades son sus mayores informantes (40,1%), seguidas de los
padres (25,7%), profesores (13,7%), libros (10,6%), expertos (6%)
y, en menor medida, la pornografía (3,8%)
¿Qué conclusiones se extraen de estos
datos? Entre los chicos, el 56,5% obtiene la información
"por medios o canales en absoluto fiables", léase
amigos y porno. En cuanto a las chicas, es altísimo el porcentaje
de las que escuchan a sus `pares´. Y muchas hablan con sus
padres. Sin embargo, esa comunicación tiene `truco´.
"Cuando profundizamos es esta cuestión ?matiza Villadangos?,
confirmamos que, más que un diálogo abierto entre
ambas partes, se trataba de monólogos unidireccionales hacia
ellas, de advertencias sobre los peligros que podían encontrar
en las relaciones sexuales y partían de la preocupación
por un embarazo no deseado en casa, más que la intención
de ofrecer una comunicación sincera o natural sobre estas
cuestiones".
"`Note vayas a quedar embarazada´ o `Ten
cuidado con los chicos´ no son mensajes positivos, de reconocimiento
de la sexualidad de las hijas, sino de control, desconfianza y miedo.
Es comprensible, pero no contribuye a proteger a las adolescentes",
recuerda el sexólogo. "En este caso, hablar más
en casa no equivale a tener más información sino,
en ocasiones, a desarrollar una actitud de prevención y miedo
hacia l sexualidad", concluye.
Escucha sin creer
La encuesta no sólo indagaba sobre las fuentes
de información sexuales reales, sino también sobre
las deseadas. Y los datos estadísticos reflejan que los adolescentes
preferirían saber más por los expertos (30,2% los
chicos y 36,8% las chicas) y por los padres (25,5% y 22%). Los amigos
bajan al 15,1% para los varones y el 9,2% para las mujeres, lo que
refleja que en materia sexual, a los `colegas´ se les escucha,
pero no se les cree. En cuanto al porno, ellos mantienen su confianza
(17%) y ellas manifiestan su curiosidad (6,1%)
"Los expertos, en primer lugar (34,4%) y los
padres en segundo lugar (23,7%), acaparan cerca del 60% de la puntuación
total ?resalta el sexólogo?. Estos datos muestran un claro
interés en ser informados por personas de confianza, en lo
profesional y en lo familiar".
En cuanto a sus progenitores, sobre todo, los adolescentes
manifiestan continuamente su deseo de "mejorar la comunicación
y el diálogo en casa, en el núcleo familiar"
sobre estas cuestiones, apunta el experto, pero encuentran un obstáculo
para ello en la propia educación de los mayores.
En muchos casos, las dudas de los expertos no son
de tipo técnico. "¿Es normal que me guste?";
"¿Cuándo empezamos a tener relaciones?";
"Si me lo pide y no quiero, ¿qué hago?";
o "¿Pueden gustarme dos chicos a la vez?" son algunas
de las cuestiones que plantean. Por eso no es tan importante que
los padres sepan "cuántos espermatozoides hay en un
centímetro cúbico de semen" como que estén
dispuestos a orientar a sus hijos ante los problemas de la vida.
El tamaño del pene
Más allá de las preferencias de los
propios jóvenes, el sexólogo cree que escuchar a fuentes
no fiables tiene consecuencias directas en su actitud hacia el sexo
y en el modo en que se desarrollan las primeras relaciones.
Por un lado, se siguen manteniendo muchas "creencias
erróneas", casi siempre transmitidas por otros adolescentes,
como que no hay riesgo de embarazo en los días de la menstruación,
o si se hace el amor dentro del agua, o cuando es la primera vez.
Además, los materiales pornográficos
en revistas, vídeos o Internet no están diseñados
para informar, sino para "excitar a adultos". Por ejemplo,
a los adolescentes puede generarles "angustia" el "tamaño
del pene" de los actores si no tienen en cuenta, primero, que
han sido seleccionados precisamente por lo exagerado de sus atributos
y, segundo, que algunas fotos están trucadas. "La industria
pornográfica un modelo falocrático, genitalizado y
centrado en el coito, en el que la mujer es un objeto sexual",
recalca el psicólogo.
PARA PADRES Y MADRES
La encuesta revela que a los adolescentes les gustaría
hablar más de sexo con sus progenitores. Pero no sólo
de sexo, asegura Fernando Villadangos; también de las dudas
sentimentales y afectivas que les asaltan en esa complicada edad.
¿Están preparados los padres y madres para ese reto?
- Responder a los niños: "A
medida que los niños van preguntando , desde los tres años,
`¿De dónde vienen los niños?´ o `¿Cómo
nací yo?´, hay que darles respuestas coherentes -apunta
el especialista-. Los niños no son tontos y, si les dices
lo de la cigüeña, se dan cuenta de que no quieres
hablar de esas cosas. Además, son muy buenas personas y,
como no te quieren poner en un apuro, captan el mensaje: `De este
tema no se habla´".
- Hablar a tiempo: La sexualidad
no aparece de un día para otro. "Muchos padres se
quejan de que son los hijos los que no quieren hablar de sexo:
si hasta los 15 años el tema ha sido tabú, no puedes
decirles de repente `Vamos a hablar de sexo´". El psicólogo
asegura que no hay que esperar a que el chico llegue a la pubertad.
"Recuperar el diálogo a los 15 años es muy
difícil", recuerda.
- Asumir la sexualidad del hijo: Lo
primero que han de hacer los padres, asegura Villadangos, es "aceptar
que la sexualidad es parte de la vida y parte de la persona de
los hijos". También es bueno que se pongan en el lugar
del joven y recuerden su propia adolescencia.
- Respeto y disponibilidad: Los
padres deben mostrar su disponibilidad a hablar de sexo con los
hijos, y hacerlo de forma expresa. Conviene respetar su intimidad,
no forzarles a que cuenten sus cosas si no quieren.
- Falta información: Muchos
padres se escudan tras el tópico de que los jóvenes
de ahora "saben de sexo más que nosotros". "No
es verdad", afirma el psicólogo. Es cierto que acceden
más fácilmente a la información, pero algunas
de sus fuentes son inadecuadas. Necesitan algo más que
datos: orientación y consejo de personas en las que pueden
confiar.
- Admitir la inseguridad: El psicólogo
recomienda a los padres y madres admitir ante sus hijos que hablar
de estas cosas les causa "vergüenza, miedo o inseguridad",
no porque el sexo sea malo, sino porque hubo un tiempo en el que
la respuesta a este tipo de curiosidad era un golpe con la zapatilla.
"Hay que demostrar que nos cuesta, pero que nos atrevemos
a hablar".
- Pánico a las preguntas técnicas:
"Los padres no son expertos en sexología, son padres",
recuerda Villadangos. Por eso, no deben tener miedo a las preguntas
técnicas a las que no sepan contestar. "Lo importante
no es tener todas las respuestas; lo importante es que nuestros
hijos sepan que nos hacemos cargo de lo que están viviendo
y sepan que pueden acudir a nosotros". Para responder a cuestiones
técnicas están los expertos.
- No hay recetas mágicas:
El sexólogo no aconseja ni desaconseja facilitar a los
hijos sus relaciones sexuales dándoles preservativos o
permitiéndoles usar la vivienda familiar para sus citas.
En cualquier caso, cree fundamental que esos gestos vayan acompañados
de comunicación entre padres e hijos.
"Antes estaba prohibido y ahora se
presiona a los chicos a masturbarse"
El estudio realizado por Al-Garaia no ha servido
sólo para conocer mejor de dónde sacan los adolescentes
la información sobre el sexo, sino también para averiguar
sobre qué versan sus dudas. Así, Fernando Villadangos
subraya que tanto chicos como chicas reconocen carecer de información
suficiente sobre "las primeras relaciones sexuales" o
"qué hacer si se ha roto un preservativo".
"Los adolescentes de ambos sexos se saben la
lección de los anticonceptivos, pero no los utilizan ?asegura
el psicólogo?. Una cosa es la información y otra el
comportamiento. Si un chico sabe que existen preservativos pero
le da corte comprarlos o el farmacéutico le pone mala cara...".
A su juicio las campañas de información ofrecen información
poco práctica: si los adolescentes supieran como usar ?bien?
los condones, estos no se rompen casi nunca.
Normal y anormal
También preocupa la masturbación,
pero al de un modo muy diferente al de hace unos años. El
presidente de Al-Garaia resalta que el autoerotismo ha evolucionado
de lo prohibido a lo obligatorio, especialmente, para los varones.
Antes a los jóvenes se les decía que si se masturbaban
les iban a salir granos o se iban a quedar impotentes, locos, ciegos,...
"Hoy masturbarse es lo normal y hasta lo correcto: ahora te
preguntan a ver si es verdad que te crece más el pene...
parece que si no te masturbas eres anormal", apunta.
Villadangos asegura que, a veces, esa presión
crea problemas donde no los hay: "He atendido a un chico de
17 años traído por su madre, muy preocupada porque
nunca se había masturbado. Antes había ido al urólogo,
le habían hecho pruebas hormonales, escáner... En
una sola sesión lo solucionó".
No me imagino a la misma señora trayendo a
su hija de 17 años porque no se sabe masturbar", ironiza
el experto, quien recuerda que los hombres que no logran excitarse
a solas son muy pocos, mientras que el porcentaje asciende al 15%
entre las mujeres que acuden a su consulta. De hecho, en la encuesta
las jóvenes reconocen sus lagunas sobre la masturbación
(20%) y "cómo disfrutar" (17,3%). Para el investigador,
este dato refleja una mayor represión hacia la sexualidad
femenina.
“En las aulas ?agrega? nos hemos encontrado,
por lo general, con actitudes de mayor inhibición a la hora
de hablar con libertad por parte de las chicas, aunque también,
en muchos casos, con actitudes prepotentes e intimidatorias de los
chicos hacia sus compañeras de clase cuando éstas
hablaban y manifestaban sus dudas e inquietudes con naturalidad.
En resumen, Fernando Villadangos cree que la situación
de los adolescentes en este ámbito ha mejorado, pero no tanto.
A su juicio la sexualidad sigue siendo "tabú" y
los jóvenes viven sus primeros encuentros "en la clandestinidad".
A causa de la desinformación y de los tópicos que
circulan en su ambiente, muchos chicos y chicas afrontan el sexo
no como una fuente de placer, sino como un motivo de angustia todavía.
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