| Estamos
tan acostumbradas al uso de la mujer en publicidad, como objeto
sexual o sujeto de consumo en sus múltiples y variadas facetas,
que cada día debe resultarles más difícil a
los publicitarios llamar la atención con una imagen femenina.
Pero no desisten del intento. Y hay que decir que, en ocasiones,
todavía consiguen sorprendernos, aunque para ello tengan
que aventurarse por arriesgados terrenos movedizos en un campo en
el que hay poco legislado. Tal parece ser el caso de un anuncio
publicado por EL PAÍS, el pasado mes de octubre, que ha causado
indignación a algunas lectoras que han llamado al departamento
de Publicidad y también a esta Defensora para expresar sus
quejas.
El anuncio de una página, del Canal de Suspense y Acción
de televisión Calle13 -lo ven ustedes ilustrando esta columna
por petición expresa de la agencia publicitaria Remo, su
autora, quien lo considera esencial para que los lectores puedan
juzgar objetivamente sobre su mensaje - no pasa inadvertido, objetivo
primordial de toda publicidad.
"Este anuncio es macabro y revulsivo. Estoy indignada viendo
tanta violencia contra la mujer", se queja Esperanza Navío,
una lectora de Madrid que no entiende como El País no rechaza
esta publicidad cuando su línea informativa es claramente
sensible al problema de malos tratos con las mujeres. "Luego
nos quejamos de la telebasura, pero esto es lo mismo. Me parece
de un pésimo gusto. ¿Qué puede pensar un niño
que vea este periódico en casa? Yo soy médico y ya
veo bastantes cosas todos los días. Me parece que hiere la
sensibilidad de cualquiera . Es indignante ver a un señor
tan contento delante de una mujer muerta con violencia, diciendo
que eso le ha cambiado la profesión, porque él quería
ser fotógrafo de moda..."
Otra lectora, Luz Rodríguez, se declara cansada por tener
que protestar "contra la estética y la explotación
estética de la violencia" y se queja del uso que hacen
algunos publicitarios del cuerpo de la mujer, "aunque sea pretendiendo
que es un cadáver, vestido con ropa interior atractiva y
con un tirito en la cabeza, mira que floja, como dirían Los
Luthiers". Rodríguez, añade: "Estamos tan
rodeados de hermanas y desconocidas golpeadas, que parecería
que nada tiene ya importancia, y mucho menos la publicidad mostrando
a un supuesto fotógrafo de la policía con sonrisa
giocondina contemplando la desnudez de una muerta. Creo de verdad
que este tipo de publicidad refleja una complacencia que las mujeres
estamos muy lejos de sentir en el mundo en el que vivimos, justo
cuando aumenta la conciencia de comportamientos intolerables".
Esta Defensora, y como un dato más ante un tema que reconoce
complejo, ha preguntado a una docena de redactores de este periódico
- repartidos al 50% entre hombres y mujeres- qué les sugería
el anuncio. Todas las personas, con excepción de una que
sostuvo que era " una mala copia de la imagen de Hollywood",
señalaron que era "morboso" y "poco sensible".
Varias reflejaron la clara inoportunidad y gratuidad de una imagen
de violencia femenina en un momento en que la realidad abunda en
asesinatos y malos tatos contra la mujer. Los hombres incidieron
en que "siempre la víctima es una mujer porque provoca
más morbo". Algunas redactoras resaltaron que, a primera
vista, "paree la imagen de un psicópata que acaba de
matar a una mujer y se regodea con la imagen". Y también,
que "subliminalmente fomenta la idea de violencia contra la
mujer".
José Luis Esteo, vicepresidente de la agencia Remo, y presidente
del Club de Creativos de España, es tajante: "El anuncio
no habla de malos tratos a la mujer, nunca en mi vida se me ocurriría
hacer un anuncio que dejara abierto el maltrato. Habla de un canal
de televisión de películas de serie negra, y muestra
una imagen típica de ese cine, con una mujer guapa muerta
y un fotógrafo que, si se quiere, recuerda la película
LA Confidencial. En esas películas siempre hay chicas guapísimas
muertas, y los fotógrafos son hombres. Son situaciones de
los años cuarenta. Y me parece absurdo que porque haya una
muerta se hable de malos tratos a las mujeres".
Esta Defensora cree recordar que precisamente en LA Confidencial
había, más
Que muertas, mujeres golpeadas... Pero Esteo asegura que estamos
viviendo un paranoia en la que los publicistas siempre acaban pagando
los platos rotos. "No puedo entender como alguien puede ver
en ese anuncio un fomento de la violencia contra la mujer. Los medios
de comunicación tienen que reflexionar porque siempre hay
locos que protestan y está resultando muy fácil retirar
campañas. La publicidad ha cambiado mucho. Ahora las marcas
venden su visión del mundo, y al que no le guste no tiene
que comprarla. Nosotros estamos por una publicidad inteligente e
irónica, que haga trabajar a la cabeza. Si esto sigue así
lo que sobrevivirá será la publicidad más retrógrada,
rancia y aburrida".
Esta Defensora ha querido conocer también la opinión
de otros dos conocidos y prestigiosos publicistas. Miguel García
Vizcaíno, director y propietario de la agencia Señora
Rushmore, autor de campañas como la de Ronaldinho y JASP
para Renault - a quien esta primavera retiraron un anuncio en televisión
-, defiende al anunciante por su creatividad y originalidad. "Cuando
vi el anuncio me gustó mucho. Es creativo y juega con un
aire de terror, pero es como una escena de cine, nada más.
Creo que ver ahí otra cosa, es buscarle tres pies al gato.
Últimamente todo el mundo protesta por todo, y parece que
en este país se ha perdido la capacidad para reír.
El anuncio es de un canal de televisión especializado en
películas policíacas y de terror, y habla de cine
de un señor que se ha hecho fotógrafo policial en
vez de moda. Nadie puede pensar en violencia contra las mujeres,
ni nada por el estilo. Precisamente los anuncios más inteligentes
son a los que siempre se les saca punta. Los lectores deberían
protestar por otros anuncios estúpidos, aburridos y engañosos.
Este me parece muy divertido y nadie puede ver la realidad en él."
¿Hubiera sido igual de divertido y creativo si la imagen
hubiera sido la de un guardia civil asesinado al lado de un coche?
Ambos creativos coinciden: no se trata de representar la realidad.
Toni Segarra, presidente y director creativo de la Agencia SCPF,
autora de campañas tan conocidas como "¿Te gusta
conducir?" de BMW, o "Redecora tu vida" de Ikea,
se muestra más cauto. "Es cierto que los publicistas
tenemos que responder socialmente de lo que creamos, pero cuando
se trata de juzgar, como en este caso, cuando un mensaje ha traspasado
fronteras perniciosas es algo difícil, porque los anuncios
de Calle 13 son hiperbólicos, están hechos en clave
de humor exagerada, caricaturesco y muy distanciados de la realidad.
Pero quizás no es el momento más adecuado para este
mensaje. No hubiera costado nada que el cadáver fuera el
de un hombre, hubiera causado la misma sensación y no hubiera
rozado el tema de la violencia con la mujer. Efectivamente, la mujer
es un cliché, y en la medida en que es un tópico se
utiliza de un modo automático, lo que dice muy poco de nosotros
como creativos... Pero en este caso no veo imprescindible una imagen
de mujer. Me parece que hay razones para cuestionar el anuncio.
Pero el debate más genérico, todavía pendiente
de hacer, es que la publicidad entienda su papel como transmisora
de mensajes".
Miriam Tey, directora del Instituto de la Mujer asegura: "más
que discriminatorio desde un punto de vista puramente sexista, hay
que enmarcarlo como un problema de violencia en general. Hay que
tener en cuanta que se trata de anunciar un canal de suspense y
acción y la imagen hace referencia a los contenidos de este
género cinematográfico".
Esther Mejorada, directora del departamento de Publicidad de El
País , asegura que el anuncio en cuestión no volverá
a publicarse. Después de comunicar al anunciante las protestas
de nuestras lectoras, aquél expresó su intención
de sustituirlo por otros de la misma campaña. Y así
ha sido.
|