| La
anticoncepción hormonal se comenzó a utilizar en los
años sesenta en Estados Unidos y en algunos países
europeos, y supuso un gran avance anticonceptivo. Era la primera
vez en la historia que las mujeres disponían de un método
seguro casi en el 100% de los casos y que no dependía del
momento del coito. Aparecía como real la posibilidad, al
menos teórica, de controlar el número de hijos e hijas
que se deseaba tener y separar la sexualidad de la reproducción.
Gracias en parte a la píldora fue posible la "revolución
sexual" de los años sesenta. Por aquel entonces, la
anticoncepción se comercializó en forma de píldoras
(pequeñas pastillas micronizadas), y un poco más tarde
salieron al mercado los inyectables, pero éstos no fueron
tan bien aceptados como la píldora por requerir de una inyección
y por tener unos efectos colaterales más pronunciados que
las pastillas.
Las voces críticas no tardaron en escucharse en múltiples
y variados sectores. Los más conservadores argumentaban que
esto "abría la veda a la promiscuidad sexual",
y algunos grupos feministas esgrimían que los avances en
anticoncepción, si no estaban acompañados de educación
y libertad sexual, suponían una nueva ventaja par a los hombres:
poder realizar el coito sin control ni miedo por la anticoncepción,
aumentar la carga y responsabilidad de las mujeres y supeditar la
sexualidad femenina al modelo tradicionalmente masculino de sexualidad
coitocéntrica y falocrática.
Algunos años después de la generalización
de su uso se empezó a constatar que en las mujeres que tomaban
la píldora ( o alguna otra forma de anticoncepción
hormonal) se observaba un aumento de ciertas enfermedades, como
el infarto de miocardio, las hemorragias cerebrales, las trombosis,
las varices etc.., y otros efectos negativos para la salud, como
el aumento de peso, la retención de líquidos, la irritabilidad,
desánimo, disminución del deseo sexual, náuseas
y vómitos. Esto aportó argumentos renovados para los
sectores que siempre estuvieron en contra de los métodos
anticonceptivos.
Poco a poco las aguas volvieron a su cauce, y hoy en día
la opinión más generalizada es que la anticoncepción
hormonal representa una buena opción anticonceptiva, aunque
no para todas las mujeres. Muchas de estas enfermedades no dependen
sólo de hormonas, sin que aparecen si están asociadas
a otros factores como fumar y tener más de 35 años,
ser hipertensa, padecer obesidad y otros.
Paralelamente, han ido apareciendo preparados con dosis más
bajas y nuevas de hormonas (sobre todo derivados de la progesterona)
, que han conseguido que disminuyan o desaparezcan muchos efectos
indeseables.
A pesar de todo esto, la anticoncepción hormonal no está
exenta de algunos inconvenientes. Pero ¿ qué no los
tiene? Todos los anticonceptivos provocan algunos efectos no deseados
o algunas ventajas. Conocer la relación coste-beneficio y
el impacto que produce a cada persona es lo que cada una tiene que
valorar. Pondré un ejemplo claro. Tener y conducir un coche
tiene muchos inconvenientes: es caro, contamina el medio ambiente,
hace ruido, es necesario obtener el carné...sin olvidar que
los accidentes de tráfico son una de las causas más
importantes de lesiones y muertes en nuestra sociedad. Sin embargo,
el coche ofrece ciertas ventajas: la comodidad, la velocidad, la
libertad y la autonomía para desplazarse. En este caso, una
gran parte de la población se descanta por los beneficios,
mientras que para otras personas la conservación del medio
ambiente, el miedo a conducir o la imposibilidad de aprobar el carné
pesan más y deciden utilizar transporte público.
Algo así debería ocurrir con la elección
de la anticoncepción. Ante todo, debemos tener claro que
ningún anticonceptivo está exento de inconvenientes,
y también que la anticoncepción hormonal tiene dos
grandes ventajas: la seguridad y la comodidad. El afán por
minimizar su impacto negativo sobre las mujeres y mejorar aún
más la comodidad de su uso y el cumplimiento en la toma (la
causa más frecuente de fallos de la píldora se debe
al hecho de que a veces olvidamos alguna o no la tomamos correctamente)
está llevando a la industria farmacéutica a poner
en el mercado nuevas formas de presentación y administración
de métodos hormonales. Hay que tener en cuenta que el número
de usuarias en todo el mundo es altísimo y que su venta genera
grandes beneficios anualmente. En nuestro país, en el último
año, se han puesto a la venta algunas de estas novedades
en anticonceptivos hormonales: el implante subdérmico (Implanon),el
aro vaginal (NuvaRing), los parches transdérmicos (Evra),
el DIU con progesterona (Mirena) y la píldora no combinada
(Cerazet). A continuación nos referimos a cada uno de ellos.
Aro vaginal (NuvaRing)
Nuvaring tiene exactamente la misma composición que las
píldoras combinadas (estrógenos y progéstágenos),
por lo que garantiza la misma eficacia que éstas. La novedad
radica en que es un anillo que la propia mujer inserta en la vagina(como
si fuese un tampón) el primer día de la menstruación.
Al cabo de tres semanas debe ser extraído y entonces se produce
de nuevo el sangrado menstrual.
La principal ventaja que aporta NuvaRing respecto a la píldora
es que se evita el problema de los olvidos: el anillo tiene efecto
ininterrumpido mientras está colocado. Al no tratarse de
un método de barrera - como el preservativo - , no importa
que se mueva de su sitio. En el caso de que el aro llegue a salirse
de la vagina, se puede volver a colocar sin que exista ninguna clase
de riesgo a lo largo de las tres horas siguientes.
Parches anticonceptivos (Evra)
Al igual que el anterior, es un tratamiento combinado de anticoncepción
hormonal que se presenta en forma de un parche muy fino que se adhiere
a la piel. Es resistente al agua y al sudor, tan sólo hay
que buscar un lugar discreto para pegarlo (nunca en las mamas).
Como todos los métodos combinados se pone el primer día
de la menstruación, se usa durante tres semanas y se descansa
una. A diferencia del anillo hay que cambiar de parche cada semana
( el mismo día), pero al igual que este, es tan eficaz como
la píldora, aunque mejora el cumplimiento en la administración
y mantiene más constantes los niveles hormonales en sangre,
por lo que aun teniendo baja dosis de estrógenos se producen
menos irregularidades del sangrado. Si accidentalmente se despegaran
se tiene un margen de 12 horas para volver a ponerse otro.
El implante subdérmico ( Implanon)
Protege del embarazo durante un período de tres años.
Tiene la forma de una pequeña varilla que se coloca justo
debajo de la piel en la parte interna del brazo. No es visible pero
sí palpable. Es muy discreto y seguro. Durante tres años
va liberando una pequeña cantidad diaria de etonogestrel
(parecido a la progesterona). Se implanta en los primeros cinco
días del ciclo mestrual, con la ayuda de un troncar (una
aguja gruesa, con anestesia local y en cinco minutos. Al quitarlo
(cuando se desee) la fertilidad se recupera de inmediato. Su gran
ventaja es la duración y la comodidad. Es ideal para mujeres
que deseen olvidarse de la anticoncepción por un largo período.
Al no contener estrógenos no tiene alguno de los efectos
secundarios de éstos.
DEBEMOS TENER CLARO QUE NINGÚN MÉTODO ANTICONCEPTIVO
ESTÁ EXENTO DE INCONVENIENTES, Y QUE LA ANTICONCEPCIÓN
HORMONAL TIENE DOS GRANDES VENTAJAS: LA SEGURIDAD Y LA COMODIDAD.
Píldora no combinada (Cerazet)
Al igual que Implanon, sólo contiene 75 mgr. de desogestrel,
un progestágeno parecido a la progesterona natural. Inhibe
la ovulación con igual eficacia y seguridad que los anticonceptivos
orales combinados, pero a diferencia de éstos no debe dejarse
período de descanso en la toma.
Está especialmente indicada para mujeres que se encuentran
en período de lactancia natural, para fumadoras mayores de
35 años y para las que presentan otras contraindicaciones
o intolerancia a los estrógenos. El principal inconveniente
que presenta es su irregular sangrado, produciéndose frecuentes
manchados fuera del período menstrual.
DIU con progesterona (Mirena)
Se trata de un DIU en forma de T que en lugar de un metal enrollado
posee un pequeño depósito con una hormona similar
a la progesterona. La principal ventaja con respecto al DIU tradicional
es su mayor eficacia y la considerable reducción del sangrado,
por lo que está especialmente recomendado para las mujeres
que tienen menstruaciones muy abundantes. Como inconveniente, destacamos
que en algunas mujeres la menstruación es muy escasa, incluso
desaparece totalmente, aunque esto no es perjudicial para la salud.
Por otra parte, su precio es bastante elevado, aunque si tenemos
en cuenta el tiempo que dura, a largo plazo es más económico
que otras presentaciones.
Píldoras trimestrales
Aún no está comercializada en España, pero
su aparición en presa ha suscitado cierta polémica.
Se trata de una píldora combinada que se administra durantes
tres meses de forma ininterrumpida. Cuando se finaliza este período
se descansa una semana y se vuelve a tomar otros tres meses. Con
esto conseguimos reducir el sangrado menstrual a cuatro veces al
año. A pesar del revuelo ocasionado, esta píldora
no supone una gran novedad. Primero, porque no es más que
la píldora de siempre administrada con menos descansos. Segundo,
porque cuando se toma la píldora no se tiene exactamente
la menstruación, sino lo que llamamos hemorragia por deprivación.
Es decir, si no se descansa no se produce ese "sangrado ficticio".
No es pues "un método revolucionario", como se
ha presentado en ciertos medios de comunicación. Al igual
que el resto de los anticonceptivos será bien acogido por
algunas mujeres y por otras no. Todo dependerá de la incomodidad
que para cada una suponga la menstruación. Aunque hay quién
no lo crea, para muchas mujeres tener un sangrado periódico
(o lo que estamos acostumbradas) es símbolo de salud y no
se sentirán a gusto con tan pocas menstruaciones anuales.
Para finalizar, quiero decir que estoy de acuerdo con algunos
sectores críticos de los que antes hablaba en que en la actualidad
la industria farmacéutica apuesta por ofrecer más
y mejores métodos anticonceptivos para las mujeres. Una compañera
comentaba el otro día: " Cada vez hay más métodos
para que no nos escapemos ninguna; o te los tomas, o te los insertas,
o te los inyectas o te los pegas". Pero ni se investiga, ni
se comercializan ningún anticonceptivo masculino. El análisis
de las causa de este fenómeno puede ser tema para otro artículo.
En cualquier caso, con los inconvenientes y las criticas que pueda
suscitar, la anticoncepción hormonal ( y otros anticonceptivos
modernos) ha supuesto un gran avance para la calidad de vida de
las mujeres que tienen acceso a ella. Ha mejorado considerablemente
nuestra salud (disminuyendo las enfermedades y kla mortalidad relacionada
con el embarazxo), nos ha permitido tener el número de hijos
o hijas deseadas, ha mejorado la vivencia placentera de la sexualidad,
ha aumentado el grado de independencia y ha facilitado la incorporación
de las mujeres al mercado laboral.
"CADA VEZ HAY MÁS MÉTODOS
PARA QUE NO NOS ESCAPEMOS NINGUNA; O TE LOS TOMAS O TE LOS INSERTAS
O TE LOS INYECTAS O TE LOS PEGAS"
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