Hemeroteca de Sexología

 

EL SEXO FORZADO ES UNA FORMA DE MALTRATO QUE LA MUJER NO DENUNCIA


MESA REDONDA: "VIOLENCIA DE GÉNERO: UN
RETO PROFESIONAL EN EL SIGLO XXI"

Presentación de la VII Edicion del
Master en Sexología Clínica y de la Salud

Ideal, 19 de Mayo de 2004

El MALTRATO A LAS MUJERES INCLUYE SEXO FORZADO QUE CASI NUNCA SE DENUNCIA.Hay víctimas de 20 años que llevan cinco aguantando

“No me gusta que te pongas esa falda”. En el comienzo del calvario no tiene por qué haber golpes, gritos, lágrimas y escándalo. No suele ocurrir así. El anuncio de la tormenta que habrá de venir puede ser una pregunta aparentemente inocua.”¿A dónde vas con ese escote?”. O un deseo que ya se asemeja a una orden. “No quiero que montes con ese tío en la moto”.

Alfredo Suárez, miembro de la Policía Judicial de la Guardia Civil, ha escuchado esas frases en muchas ocasiones. Y la mayoría de las veces años después de que fueran pronunciadas, cuando las palizas son ya habituales y la vida de la mujer corre peligro. “Asistimos a bastantes chicas jóvenes, de 20 años o así, pero que llevan cinco aguantando”, detalla el especialista las características de un fenómeno que no sabe de edades ni condición social. “Nunca hemos atendido a una jueza o a una médico...Pero eso no quiere decir que los malos tratos no se den en todas las capas sociales. Lo que pasa es que las clases altas tienen otros cauces para enfrentarse al problema”.

El sufrimiento es prácticamente idéntico en todos los estratos sociales . Y el camino que llevó hasta él, también. Las diferencias se diluyen. Lo que suele empezar con supuestos e inocentes ataques de celos, acaba siendo una tragedia. El tramo final del calvario de los malos tratos es dramático, de una crueldad que espanta.

“Hay mujeres que llegan semidesnudas, llorando, desesperadas...Incluso asistimos a una que tenía un dedo amputado”, recordó ayer el guardia civil ante un auditorio compuesto de estudiantes de Psicología de la Universidad de Granada.

Alfredo Suárez trabaja en el Equipo de Mujer-Menor de instituto armado-conocido por su abreviatura: Emune -, un grupo de agentes especializados en la lucha contra la violencia de género.

El guardia también llamo la atención sobre un hecho suele permanecer en el rincón más oscuro de un mundo que ya por si es opaco: Aparte de los golpes y las vejaciones, la mayoría de las mujeres maltratadas mantienes relaciones sexuales forzadas con sus verdugos y rara vez las denuncian. “Es de sentido común que a ninguna mujer le apetece tener relaciones con el hombre que le acaba de pegar una paliza. Pero sabemos que sucede, que acceden a tener una relación sexual sin desearlo. Y es algo que no se denuncia”, explicó su experiencia Alfredo Suárez.

El funcionario de la Benemérita participó en una mesa redonda sobre esta sangrante “plaga social” en la que también estuvieron Isabel Díez Ros, psicóloga del Instituto Andaluz de la Mujer; Inés García Zafra, jurista del Servicio de Atención a la Víctima de Andalucía y Fernando Villadangos, psicólogo y presidente de la Sociedad de Sexología Al-Garaia -entidad que, junto a la Fundación Empresa –Universidad , había organizado la actividad como acto para la presentación de la VII Edición del Master en Sexología Clínica y de la Salud.

Isabel Díez Ros destacó la reciente puesta en marcha, gracias a la colaboración con el Colegio Oficial de Psicólogos, de un servicio de terapia de grupo para las víctimas de la violencia de género, una herramienta que, según dijo, está siendo muy útil para las afectadas.

Por su parte, Inés García Zafra hizo un recorrido histórico y consideró clave la reacción popular que suscitó el asesinato de Ana Orantes en 1997, la mujer que fue quemada viva por su marido en la localidad de Cúllar Vega.

El resto de los integrantes de la mesa redonda también coincidieron en que ese brutal homicidio fue la gota que colmó el vaso de la paciencia social y desencadenó una serie de reformas legales para intentar poner coto a la violencia contra las mujeres.