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Terapia Sexual
Problemas
Sexuales en el Hombre
LA EYACULACIÓN
PRECOZ
1. QUÉ ES LA “EYACULACIÓN
PRECOZ”?
La “Eyaculación Precoz”
puede definirse como un problema sexual de muchos hombres que
afecta a su fase de orgasmo y se caracteriza por una falta de
control sobre el momento de su eyaculación. Normalmente
sucede en el momento inmediatamente posterior al coito con la
consiguiente frustración sexual para el hombre y para la
mujer. Por esta causa, preferimos denominarlo “PROBLEMAS
DE CONTROL EYACULATORIO”, término que utilizaremos
en adelante y que abarca también situaciones donde no es
posible eyacular dentro de la vagina durante el coito y que comúnmente
se entiende por “eyaculación retardada”.
De
hecho, los problemas de control eyaculatorio son una de las situaciones
sexuales más frecuentes en los hombres y de las más
se quejan las mujeres puesto que suele significar la interrupción
brusca de una situación sexual placentera, con la consiguiente
frustración.
Podemos definir la eyaculación como un fenómeno
reflejo de naturaleza psicosomática. En el hombre, la expulsión
del esperma está ligada y generalmente acompaña
a la vivencia orgásmica.
En la eyaculación propiamente dicha, se expulsa el esperma
a través de las vías genitales, debido a la estimulación
erógena. Durante esta emisión se producen unas sensaciones
placenteras que duran el tiempo del momento eyaculatorio para
terminar en una sensación de saciedad sexual característica
del periodo refractario o posterior al orgasmo masculino.
El modelo de sexualidad occidental centrado en el rendimiento
genital y no en la búsqueda de relaciones placenteras donde
el objetivo final sea el disfrute de los sentidos, lleva a muchos
hombres a niveles de ansiedad importantes relacionados con la
relación sexual y provocan problemas en su respuesta sexual
del tipo falta de control de la eyaculación. Este modelo
de sexualidad coital puede ser muy destructivo para la sexualidad
masculina y femenina (al final ambos pagamos un precio de insatisfacción).
Mientras los hombres sigan pensando que el coito es la única
y más placentera forma de expresión sexual y que
la penetración es la expresión de la virilidad masculina,
o que el placer de la mujer depende de la pericia del hombre,
y que debe satisfacerla a través del coito...se seguirá
produciendo ANSIEDAD por el rendimiento o resultados del encuentro
sexual y es fácil que algo no vaya como debe.
Teniendo
esto en cuenta, podemos decir, en función de nuestra experiencia,
que la dificultad que los hombres tienen para ESTAR EN CONTACTO
CON SU CUERPO y con sus necesidades sexuales no favorece en nada
una vivencia placentera de su sexualidad y sí significa
un factor de alto riesgo asociado a trastornos en su respuesta
sexual, especialmente al control del momento de la eyaculación.
También significa un desconocimiento importante de la
sexualidad de las mujeres y de sus necesidades eróticas
al respecto.
2. CAUSAS DE LA “EYACULACIÓN
PRECOZ”
Podemos apuntar las siguientes causas más frecuentes
asociadas a esta problemática:
1. Causas de tipo socio-cultural
- Ideología machista.
- Sexualidad exigente y no placentera centrada en el rendimiento.
- Fantasía del orgasmo simultáneo.
- Disociación entre sexualidad y cuerpo.
- Rol del espectador.
2. Causas debidas a un Aprendizaje incorrecto:
- Masturbaciones rápidas por miedo a ser descubierto.
- Primeras relaciones sexuales rápidas por miedo a ser
sorprendidos.
- Estimulación inadecuada.
- Práctica prolongada del coito interrumpido
- Pasividad excesiva por parte de la pareja.
En la inmensa mayoría de los casos de dificultad de control
de la eyaculación se dan causas evidentes relacionadas
con un mal aprendizaje sexual y con la ansiedad que impide el
abandono y el contacto con el propio cuerpo, reconociendo y aceptando
las necesidades sexuales masculinas. Esto lleva, por lo general,
a la creación de una expectativa de fracaso y a la instauración
del “rol del espectador” en el hombre. El círculo
vicioso ansiedad-expectativa de fracaso-vivencia negativa-ansiedad
se cierra y se convierte en un problema insoluble sin ayuda terapéutica
en muchos de los casos.
Por lo general, los hombres que demandan ayuda terapeútica
para solucionar este trastorno, manifiestan haber intentado estrategias
“caseras” que resultaron ser en todo caso inadecuadas,
como por ejemplo:
- Uso de preservativos.
- Uso de pomadas anestésicas en el pene.
- Ingesta de alcohol o sedantes.
- Masturbarse antes del coito.
- Duchas frías previas a la relación sexual.
- Autoinfringirse dolor durante el coito.
- Pensar en otra cosa no sexual o de contenido desagradable.
- Repetir la relación sexual coital.
ESTOS TRUCOS SON ABSOLUTAMENTE INADECUADOS pues la solución
reside en justamente lo contrario: reconocer las sensaciones sexuales
que anteceden a la eyaculación para poder controlar ese
momento y poder alargarlo.
3. TRATAMIENTO DE LOS PROBLEMAS DE CONTROL
EYACULATORIO
Habitualmente demuestra mucha eficacia el tratamiento centrado
en la identificación de las sensaciones premonitorias del
orgasmo. Plantea que la causa fundamental de este trastorno sexual
es debido a que el hombre no percibe con claridad estas sensaciones.
Las tareas que se sugieren son, en resumen, lo que sigue: los
primeros días la pareja realiza juegos eróticos
hasta que el hombre alcanza la erección. Luego, el hombre
yace boca arriba mientras la pareja le estimula el pene. Tan pronto
como experimenta las sensaciones pre-orgásmicas, le pide
a su pareja que suspenda la estimulación. Observará
que las sensaciones desaparecen a los poco segundos y, antes de
perder la erección, vuelve a reanudarse la estimulación,
para suspenderla de nuevo justo antes de alcanzar el orgasmo.
La pareja debe repetir el proceso varias veces más antes
de permitirse concluir en un orgasmo.
Si este ejercicio se realiza correctamente durante varias sesiones
seguidas, el hombre percibirá que va adquiriendo un mejor
control sobre el momento de su orgasmo y esto facilitará
su control durante el coito.
Evidentemente no todo es tan sencillo como parece y cada caso
requerirá de ayuda individualizada, así como de
la adaptación de las sugerencias terapéuticas a
las circunstancias personales del hombre que sufre de este trastorno
y a la pareja en su conjunto, para superar esta dificultad sexual.
Así mismo existen otra serie de indicaciones terapeúticas
diferentes a aplicar según el tipo de diagnóstico
establecido y que el profesional de la sexología indicará
en su momento.
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