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Terapia Sexual
Problemas
Sexuales en La Mujer
VAGINISMO
1. QUÉ ES EL VAGINISMO
Comúnmente se conoce como “Vaginismo”
el trastorno sexual femenino consistente en la imposibilidad de
realizar el coito o penetración vaginal. Las mujeres que
lo sufren manifiestan un dolor intenso en la entrada vaginal cuando
intentan el coito y esto las desanima a continuar. Si se repite
en varias ocasiones, se llega a evitar directamente el intento
de coito durante las relaciones sexuales.
El vaginismo, propiamente dicho, consiste en la contracción
o espasmo de la musculatura que rodea la vagina de la mujer. Esto
de produce de modo reflejo y, por tanto, sin el control voluntario
de la mujer que sólo siente dolor si se intenta el coito.
Algo que puede confundir todavía más a muchas
mujeres que sufren de vaginismo, así como a sus parejas,
es la facilidad de excitación y orgasmo en la mujer incluso
en su sexualidad individual y en pareja, así como una actitud,
por lo general, desinhibida y abierta hacia el sexo y el placer,
en muchas ocasiones.
El
vaginismo, en la inmensa mayoría de las ocasiones, sucede
desde el primer intento de coito, es decir, que la mujer nunca
ha logrado realizar la penetración vaginal. Por lo común,
se produce un vaginismo propiamente dicho tras un periodo de fracasos
reiterativos. Generalmente suelen renunciar a las relaciones coitales
hasta que aparece el deseo de un embarazo.
Si una mujer ha podido disfrutar de una sexualidad placentera
donde sí ha podido realizar el coito y es entonces cuando
aparece este problema, suele deberse a circunstancias de origen
traumático y doloroso (agresiones de tipo sexual en muchos
casos), o como consecuencia de una intervención médico-quirúrgica
también agresiva en la zona pélvico.-genital
2. CAUSAS DEL VAGINISMO
Podemos dividirlas en dos grupos: Físicas y Psíquicas.
Las causas de tipo físico son las menos comunes y pueden
tener relación con cualquier patología de los órganos
pélvicos que, en el momento presente, haga dolorosa la
penetración o que causara dolor en épocas pasadas,
motivo por la cual se constituye como la base para que se establezca
una respuesta de vaginismo en el momento presente.
Es evidente que cuando existe una patología local que
causa dolor en el acto sexual, su curación es requisito
esencial en el tratamiento del vaginismo, dado que mientras el
coito sea doloroso el reflejo aprendido persistirá y además
se verá reforzado por los frecuentes intentos de penetración.
Es importante tener en cuenta que, muchas veces, cuando la patología
es tratada médicamente en forma adecuada el vaginismo desaparece,
pero cuando persiste debe derivarse al sexoterapeuta.
Casi en el cien por cien de las ocasiones, el vaginismo está
causado por factores de tipo psicológico, que fundamentalmente
tienen que ver con un mal aprendizaje debido a circunstancias
diversas que se pueden ir sumando entre sí hasta provocar
esta respuesta de defensa sexual en la mujer: una educación
puritana estricta, una mala socialización del control de
esfínteres, a problemas sexuales del compañero,
a los efectos de una violación (entendiendo por tal la
percepción de la experiencia, es decir, que algunas mujeres
pueden vivir su primera experiencia sexual como una violación),
a falta de información sexual y la existencia de mitos
y creencias erróneas acerca de la primera experiencia sexual
de coito, de lo cual puede derivarse el temor al dolor,.
Hemos visto que hay un gran número de causas remotas
pero la causa inmediata específica del vaginismo es siempre
la respuesta aprendida de defensa o evitación del coito
producida por experiencias dolorosas previas al intentar realizarlo.
Los casos pueden ser muy diferentes entre sí, pero el
más frecuente de ellos, es el de la pareja donde el hombre
presenta dificultades de la erección producida a su vez
por el miedo a dañar a su compañera o por la ansiedad
por penetrar, que lo induce a la aparición de su propia
dificultad en la sexualidad.
3. TRATAMIENTO DEL VAGINISMO
El tratamiento consiste en una serie de técnicas y sugerencias
que ayuden a la mujer a comprender mejor el funcionamiento de
su cuerpo y de su sexualidad encaminadas a la superación
de este trastorno. Es fundamental que la mujer cuente con información
exhaustiva que la desangustie y la anime a una tarea de reconocimiento
corporal de su propia genitalidad, como punto de partida para
solucionar su vaginismo.
Tras una primera fase donde la mujer se tranquiliza y se anima
a una autoexploración, es importante indicarle que se tome
el tiempo necesario para una primera inspección visual
en su propia intimidad, para pasar a la introducción de
un dedo, primero como exploración, luego como caricia,
después con placer. Para esta fase puede emplearse, si
fuera necesario, vaselina neutra o un lubricante hidrodoluble.
Es importante que también la pareja participe de este
proceso para compartir loa avances y los logros conseguidos, tanto
físicos como mejorando la confianza y tranquilidad mutua
al ir explorando la zona genital.
Al comprobar los avances y la posibilidad de introducir uno
o dos dedos, la mujer sentirá que es el momento para intentar
la penetración. En este momento es fundamental la atención
de un especialista experimentado que indique la manera y la actitud
correctas para lograrlo con éxito.
EJERCICIOS DE KEGEL
Estos ejercicios están proyectados para fortalecer y conseguir
el control voluntario del músculo pubo-coccígeo.
Este músculo (o, mas bien, grupo muscular) sirve de soporte
a los genitales, tanto en el hombre como en la mujer. Hay una
correlación positiva entre el buen tono del músculo
P.C. y la intensidad del placer genital.
Estos ejercicios ayudan a:
- Incrementar tu conciencia de las sensaciones en el area genital
- Incrementar la circulación sanguínea en al area
genital
- Ayudar a tu respuesta sexual genital
- Ayudar al restablecimiento del tono muscular tras el parto
- Incrementar tu control sobre el orgasmo y sobre la eyaculación,
en los hombres.
Para ejercitar este músculo, lo primero es localizarlo,
poder distinguir cual es, para poder enfocar tu atención
en él. Una de las funciones del músculo que ahora
estás buscando es controlar el flujo de la orina.
Es el mismo que contraes para cortar este flujo. Por tanto, para
localizar tu músculo pubo-coccígeo haz lo siguiente:
cuando necesites orinar, ve al baño y empieza a orinar.
Aprieta e intenta interrumpir el chorro. No te preocupes si no
lo consigues, sigue intentándolo y lo lograrás.
Hazlo con las piernas separadas para que no interfieran otros
músculos. (Los hombres pueden hacerlo de pie).
Es tu músculo pubo-coccígeo el que se contrae
para interrumpir el chorro y el que relajas para volver a dejar
salir la orina. Cuando puedas cortar y dejar fluir el chorro de
orina a voluntad, comienza con los ejercicios que vienen a continuación.
1. Ejercicios lentos de Kegel
Apretar el músculo PC y retenerlo, igual que lo hacias
para detener la orina, contando hasta tres. Después relajar
al músculo.
2. Ejercicios rápidos de Kegel
Apretar y relajar el músculo tan rápido como se
pueda. Al principio puede haber cierta confusión, pero
gradualmente irás ganando más control.
3. Aspirar-Empujar
Tirar hacia arriba de toda el area pélvica como si trataras
de retener agua dentro de tus genitales. Después empuja
hacia afuera, como si intentaras expulsar el agua imaginaria hacia
el exterior. Este ejercicio movilizará además del
músculo PC cierto número de músculos estomacales
o abdominales.
Repeticiones
Al principio hacer 10 veces seguidas estos ejercicios, 3 veces
al día (3 ejercicios x 10 veces x 3 veces al día
= 90 ejercicios en total para empezar). Cada semana añadir
5 veces más a cada ejercicio.
ejemplo: 2ª semana: 3 tipos x 15 veces x 3 veces por día
Haz los tres tipos de ejercicios cada día.
Te puede ayudar a recordar el hacer los ejercicios el asociarlos
con alguna actividad que realices todos los días: hablar
por teléfono, ver la tele, esperar una cola (autobus,etc.)
o tumbarte en la cama. Piensa en actividades que no requieran
mucho movimiento alrededor.
No te preocupes si tus músculos se cansan fácilmente
al principio. Esto es normal siempre que se ejercita cualquier
grupo de músculos. Descansa entre los diferentes tipos
de ejercicios durante unos segundos y después ponte de
nuevo a ello. Mantén una respiración normal.
Las mujeres pueden colocar uno o dos dedos en su vagina y los
hombres un dedo a cada lado de la base del pene, para sentir el
movimiento y la fuerza del músculo. Puedes también
observar el movimiento mirando tus genitales en un espejo de mano.
Haciendo estas cosas aprenderás los ejercicios de Kegel
más rápidamente.
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